sábado, 17 de marzo de 2012

Capitulo 16


Capitulo 16

[Narra Alba]

Dios, ya era Miércoles… ¡Miércoles! Mañana ya era jueves. La Premiere. No me lo podía creer. Y ahí estaba mi vestido. Era precioso, llevaba colgado en una percha desde que lo compre. No me había atrevido a probármelo de nuevo. Había ido a comprarlo el martes por la tarde después de salir de trabajar en la tienda con Danielle. Ella también se compró un vestido para la Premiere. El suyo era dorado, muy sencillo, de corte griego y con un hombro al descubierto. Con su piel morena y sus rasgos le sentaba muy bien. El mío era simplemente perfecto. Era largo, coral, palabra de honor y con escote de corazón. Era como un corsé hasta la cintura, lleno de pedrería, pero después tenía un corte y bajaba en raso. Me quedaba genial y me iba con unos pendientes y una pulsera que me había comprado doradas con detalles en verde botella. Danielle me dijo que se le daba bien hacer peinados así que vendría a casa de los chicos para peinarnos. Yo quería un moño bajo, aunque a decir verdad no lo sabía muy bien. Liz no tenía ni idea de cómo se iba a peinar.

Llevaba ya tres días trabajando en la tienda, el trabajo estaba bastante bien. Era en una tienda de caballeros, así que no me distraía mucho mirando la ropa. Aunque alguna vez me imaginaba a Louis con alguno de los trajes que vendíamos, estaría guapísimo. La mayoría de los clientes que entraban eran señores mayores, así que tampoco me alegraba la vista. Estaba cerca de Covent Garden y el horario era lo mejor. Tenía las tardes libres al contrario que Liz, pobrecita, no pudo venir con nosotras a comprar el vestido. Aún no tiene nada que ponerse para mañana, y yo no la podía acompañar esta tarde por que Niall y Zayn me habían pedido que los acompañara a mirar los trajes que les había buscado la estilista.  Tendría que ir sola. No me lo quería ni imaginar, con lo indecisa que era, volvería loca a la dependienta.

Liz aún estaba en el trabajo. Estaba sola en casa con Harry y Louis. Harry estaba encerrado en su cuarto, no estaba teniendo su mejor semana. Me dirigí al salón con Louis. Ahora nos llevábamos exactamente igual que antes de que pasara todo. A veces había momentos incómodos pero alguno de los dos lo rompíamos con una broma o sacando conversación. Me senté en el sillón.

- ¿Cómo ha ido el trabajo? – Me preguntó.

- Aburrido. Y ¿los ensayos qué tal?

- Nos hemos hartado de reír. Porque estábamos ya cansados y hemos empezado  improvisar. Ni te imaginas las cosas que han salido, Niall estaba tirado por los suelos riéndose – Comentó con una sonrisa… 
Qué sonrisa más bonita… - Y tú que, ¿te vas a probar el vestido para mí?

- No, no. Tienes que esperar a mañana cuando este toda guapa y pintada. En serio me queda genial, voy a ser un abuso – Le comenté riendo.

- Te creo, te creo. Voy a tener que apartar a los hombres de ti… – Siguió la broma Louis.

De repente me di cuenta de que me miraba de forma extraña. Cómo si la idea de tener que apartar hombres de mi no le gustase un pelo. Bueno, posiblemente serian imaginaciones mías. Cómo cada vez que sentía uno de eso momentos extraños, cambié de tema.

- ¿Cómo esta Harry? – Pregunté.

- No sé. Está raro de cojones… – Comentó – Yo creo que es culpa de Liz.

- Si, yo también lo creo – Le dije.

- Pero no lo quiere reconocer el muy capullo. ¡¡Tenemos que hacer algo!! - Y se levantó del sofá dándose con el puño derecho en la palma de la mano izquierda.

- ¡Totalmente de acuerdo! – Yo también me levanté.

- Pensemos – Y se volvió a sentar.

Era imposible no reírse con Louis. Estaba ahí súper serio haciendo como que se estrujaba la cabeza pensando. Yo estaba dando vueltas por el salón pensando. Sabía que Liz estaba con Rhys… En realidad no me debía meter… ¡Pero es que harían tan buena pareja! Además yo sabía que algo sentía Liz por Harry. 
Ya que yo no podía estar con quien quería estar ella se merecía estarlo. Y su teoría de no salir con ellos porque eran famosos, porque nos íbamos en dos meses… Bla bla bla, me daba igual. Se me ocurrió algo.

- Liz no tiene quien le acompañe a por un traje para mañana… – Lo dejé caer…

- Harry podría acompañarla… - Continuó. Había pillado la idea.

- Y entre vestidos y probadores…- Dije medio riendo.

- ¡Se enamoran! Es perfecto – Vino hacia mí y empezó a saltar – ¡Somos muy listos!

- Perdona, pero la idea ha sido mía – Le corregí riendo.

- Minucias… – Dijo y paró de saltar – ¡Voy a decírselo! Tengo que inventarme, algo sino no va a querer ir.

Se fue corriendo por el pasillo. Casi se cae al chocar con una lámpara que había al lado de la entrada al pasillo. Me reí al verlo tropezar. No escuché lo que le decía a Harry pero al rato salieron los dos.

- Verás, ella te lo explica. De verdad Harry – Le oí decir mientras se acercaban al salón.

Llegaron al salón. Harry para variar, iba en bóxers.

- ¿A que si Alba? – Me dijo señalándome Louis - ¿A qué Liz te pidió que le acompañaras pero no puedes y yo tampoco y te dijo que no quería ir sola y si hacía falta que fuera Harry pues te dijo que si?

- Si, si eso dijo –Estaba improvisando totalmente. Eso nunca había ocurrido. Tuve que aguantarme una risa, las ocurrencias de Louis podían conmigo.

- Ósea, que soy la última opción – Dijo Harry sin ganas.

- Eres UNA opción – Le dijo Louis.

- Pero vamos que paso de Liz, si no hay otra opción iré. Que si se la deja sola es capaz de comprase un vestido horrendo – Comentó.

- Perfecto, sale de trabajar a las 5 y media – Le dije.

[Narra Liz]

Que día más aburrido. No había habido nada de movimiento en el restaurante. Ni siquiera Rhys se había podido pasar a verme. El lunes y el martes lo hizo. Al menos me alegraba un poco el día. Aunque su tía no le dejaba entretenerme mucho, siempre me estaba mandando hacer algo aunque ya lo hubiera hecho. No paraba ni un momento, pero así era trabajar. Pero al menos lo veía, porque la verdad es que no tenía mucho tiempo para estar con él. No quería llevarlo a casa de Harry y Louis y él vivía con sus padres, además yo trabaja y el tenía que estudiar para septiembre. El martes discutimos un poco. Se que no le hace nada de gracia que viva con los chicos, por Harry, además lo de la Premiere tampoco le hacía mucha gracia… Pero yo novios celosos no quiero, y claro se lo he dejado. Yo nunca pondría los cuernos, por que me parece que es lo peor que se le puede hacer a una persona, traicionarlo de esa forma. Tenía que irme del piso de los chicos. Teníamos que encontrar un piso propio. Para poder ir con Rhys. Aunque esa no era la única razón. Aunque pasaba un buen tiempo con Rhys y era guapo, no sentía lo mismo en mi interior que cuando me cruzaba con Harry por la casa. Y sabía que cuanto más tiempo estuviera en esa casa sería peor. El levantarse y encontrármelo en bóxer todo despeinado, o escuchar como canturreaba mientras cocinaba o cualquier cosa. Era perfecto.

Ya estaba otra vez pensando en él… ¡Qué no! Que yo estaba con Rhys muy bien, sin presiones, sin problemas. Disfrutando. Menos mal que ya quedaban cinco minutos para cerrar y al ir a buscar el vestido me entretendría. Me dirigí al cuartito donde nos cambiábamos los camareros. Me dejé la cola de caballo que llevaba porque tenía el pelo sucio. Y me puse mi ropa. Danielle me había hablado de un par de tiendas en las que podría encontrar vestidos para la noche de mañana. Quedaba un minuto. La tía de Rhys era muy estricta con el tiempo, pero me dirigí ya a la puerta, para que cuando fueran las 5 y media en punto pudiera irme ya de allí. Era la hora. Salí del restaurante. Y ahí lo vi, justo cuando ya no estaba pensando en él me lo encuentro de frente. Ahí plantado, mirándome. Llevaba una sudadera y unos vaqueros. Iba sencillo. Pero guapísimo. Estaba apoyado en el coche, el cual había aparcado enfrente de la puerta del restaurante.

- Eh, ¿se pude saber qué coño haces aquí? – Le dije.

- Mira que eres malhablada, eh – Me dijo- Nada, que me ha dicho Alba que te acompañe a por el vestido, que no quieres ir sola.

[Narra Harry]

Por la cara que había puesto me di cuenta de que todo había sido una encerrona de Alba y Louis… Ya tendría unas palabras con ellos cuando volviésemos.

- Me dijo que tienes un gusto horrible y que yo visto genial. Así que lo mejor seria que te ayudara antes de que te comprases algo hortera y horrible y nos dejaras a todos en evidencia – Le dije – Además traigo el coche – Moví las llaves en mis manos de forma chulesca.

- Mira, mejor me callo todas las cosas que te quiero decir – Me miró - ¡GILIPOLLAS!

- Venga no te quejes. Será como en ‘Pretty Woman’ – Le dije riendo. Pensé que eso le haría soltar un ‘¡Oh!’

- ¿Me estas llamando puta? – Dijo, pero estaba sonriendo.

- ¡Y te vuelves a cargar los momentos bonitos! Anda vámonos o se nos hará muy tarde – Dije abriendo el 
coche.

Se montó de copiloto, muy seria. Apenas habló de camino a la calle donde estaban las tiendas.

- ¿Cómo ha ido el día de trabajo? – Le pregunté por sacar conversación.

- Es un puto coñazo… Pero es lo que toca para poder quedarnos aquí, pagaros lo que os debemos y mudarnos a un piso para nosotras.

- No hace falta que os mudéis ni que nos paguéis nada, pareces tonta. Lo hacemos encantados –Aprovechando que estábamos en un semáforo la miré – Además, a mi me encanta que estés en casa.

Por un momento creí que había surtido efecto. Pocas chicas se resisten a mi mirada mientras digo cosas tiernas. La verdad es que esta seguridad con las chicas no la tenía antes de estar en One Direction. Pero ahora me salía casi solo y tenía siempre buenos resultados. Sus ojos se entornaron y estuvo a punto de sonrojarse y sonreír. Me dí cuenta. Pero cambió su expresión rápidamente y me dio un coscorrón con la mano en la cabeza.

- ¡Se ha puesto en verde ‘Casanova’! – Dijo riendo.

No hablamos mucho más. Pues ya habíamos llegado a la zona y estaba concentrado buscando aparcamiento. Al fin encontramos uno bastante cerca de donde estaban las tiendas. Alba me había dicho cuales eran.

Bajamos del coche y nos encaminamos a las tiendas. Liz iba muy tiesa delante mío a paso rápido. Parecía que no quería que la vieran andando por la calle conmigo. Tuve que pararme un par de veces a firmar autógrafos y dar abrazos. Ella se dio cuenta y se paraba un poco más adelante y miraba escaparates mientras esperaba a que terminase. Eso me sorprendió. Cualquier chica hubiera querido que la vieran conmigo, que le hicieran fotos andando por la calle con Harry Styles, pero ella no. No sabía si por no causarse problemas a ella misma o a mí. Finalmente llegamos a una de las tiendas y entramos. La dependienta se dio cuenta de quién era y juró privacidad y no sé qué más. Le sonreí. Era una chica joven y guapa. Le pregunté si quería un autógrafo.

- ¡Eh tu! ¡Menos ligar y más ayudarme! ¿O no habías venido por eso? – Era Liz que gritaba con un par de vestidos en las manos al lado del probador. Parecía celosa.
Sonreí. Y me dirigí hacia ella.

- ¿Te los vas a probar uno por uno y me los enseñas? – Le dije riendo.

- Más quisieras tú – Dijo aún enfadada.

- ¡Venga como en las películas! – Insistí.

No tardó mucho en ceder. Se emocionó.

- ¡Ay, venga, vale! ¡Siempre lo he querido hacer! – Tenía una sonrisa enorme. Se veía que le había gustado la idea- Con música seria mejor, pero bueno, me conformaré.

- Anda que no cambiamos de opinión rápido – Le dije riéndome y sentándome en uno de los sillones que había frente a los probadores.

- ¡Qué me dejes! – Dijo cerrando la cortina del probador.

No tardó mucho en salir con el primer vestido. No me gustaba mucho como le quedaba, no era fiel a todas sus curvas. Así se lo dije.

- Déjate tu de fijar tanto en mis curvas – Comentó riendo- Pero la verdad es que a mí tampoco me gusta.
Salió al rato con el siguiente. Era rosa palo. Demasiado cursi para Liz.

- No hace falta que digas nada – Dijo antes de que pudiera decir nada – Es horrible.

- A ver tan feo no es, pero no es tu estilo – Dije.

Volvió a dentro. Y a los pocos minutos habló desde dentro del probador:

- A la tercera va la vencida – Dijo.

- A ver que yo lo vea – Le contesté.

- Me da igual si te gusta o no, me quedo este – Abrió la cortina del probador y salió.

Era gris perla. Con una sola tiranta trenzada. El escote de la espalda era bastante bajo. Aunque por delante no tenía mucho escote, aun así le hacía unos pechos geniales. Me fijé bastante en esa parte del vestido. Luego me fijé en el resto. Seguía liso hasta las rodillas, donde dejaba de ser tan ceñido y quedaba más holgado. Era bastante sencillo, excepto por la parte del escote, donde había bastantes piedrecitas, como diamantes, que iban por el borde del escote y subían por la manga trenzada. Le quedaba bastante bien.

- Me gusta – Le dije.

- Aunque no te gustase ya lo tenía decidido. Está bien de precio y me queda genial. ¡Estoy súper buena! – Dijo riéndose. No la contradije.

Entró de nuevo al probador, se cambió y salió derecha a la caja. Le cobró la misma dependienta con la que había hablado al entrar. No paraba de echarme miradas y eso parecía poner furiosa a Liz. Me gustaba que sintiera algo de celos.

¿Pero que más me daba a mí si sentía celos o no? Ella estaba con Rhys y yo podía tener a quien quisiera, a esa dependienta incluso. Eso era lo que tenía que hacer. Buscarme alguna chica que me entretuviera y así me dejaría de tonterías.

El camino a casa fue silencioso. La verdad es que yo no tenía muchas ganas de hablar con ella.

[Narra Liz]

Harry. Ese fue el primer pensamiento cuando desperté. Había soñado con él. Lo sabía aunque no recordaba claramente el sueño. Supongo que tendría que ver con que anoche me durmiera pensando en él. En el día de ayer. Pensé que lo estábamos pasando bien, a nuestra manera, pero bien. Pero a la vuelta estaba muy raro. A lo mejor se había enfadado conmigo por no dejarle ligar con la dependienta esa, pero la verdad es que era muy fea. Harry se merecía algo mejor. Sí, era eso. No estaba celosa, es que la chica era bastante feílla.

Me levanté de la cama y me dirigí a la ducha. Los chicos no tardarían en levantarse para ir a ensayar y no quería encontrarme con Harry. Alba ya no estaba. Ella entraba antes que yo y el camino en metro hasta la tienda era bastante largo. Me duché y arreglé dentro del baño. Cuando estuve lista aún no se habían despertado, pero no tardarían mucho en hacerlo. Si es que no estaban en ello ya, porque la alarma de Louis comenzó a sonar. Cogí mi bolso y salí del apartamento camino del trabajo.

La mañana fue bastante tranquila, hasta que apareció Rhys justo después de la hora de comer, osease sobre las tres. Le conté que ya tenía el vestido para la Premiere y se me escapó decirle que fui con Harry. No era que no quisiera contárselo, pero lo que quería evitar era lo que vino a continuación. Se enfadó. Y se puso celoso. Y eso hizo que yo me enfadara.

- Tienes que entenderme, así soy yo – Le dije.

- Eso no es excusa – Contestó.

- Mira Rhys, ya te lo dije y te lo vuelvo a repetir. Estoy aquí dos meses y me encantaría pasarlos contigo, pero sin presiones, sin celos y sin peleas, porque no he venido aquí a pasar mis vacaciones amargada.

- Ya, ya  lo sé – Dijo relajándose un poco. -Pero es que el Harry ese, me saca de mis casillas. No sé cómo puede ser tu amigo…

- Pues lo es. Pero es sólo eso, un amigo - ¿Era sólo eso? No lo sabía, pero no era el momento de parar a pensarlo – Y tienes que confiar en mí, porque sino no vamos a ningún lado.

- Lo siento Liz – Me dio un tierno beso en los labios – Ahora me tengo que ir. Disfruta mucho esta noche. Ah, y acuérdate de mí un poquito.

A las seis y media llegué al apartamento. La Premiere comenzaba a las ocho pero antes no podía salir del trabajo. Llegué acalorada, había corrido desde la parada del metro para llegar cuanto antes. Al entrar en el piso me encontré a Danielle.

- Metete ya en la ducha – Me dijo como saludo – Alba y yo ya estamos duchadas, solo quedas tú.

- ¿Y los chicos? – Le pregunté.

- Se están arreglando en casa de Zayn o de Niall… No sé – Dijo – ¡Venga, venga! A la ducha.
Cuando salí de la ducha no me podía imaginar el estrés que me esperaba fuera. Y a esto debía sumarle que empecé a darme cuenta de que estaba nerviosa. Muy nerviosa. Era una chica normal, de diecinueve años, que ni en sus mejores sueños se habría planteado ir a una Premiere con un vestido precioso con los chicos de ‘One Direction’.

Fui al cuarto, me había puesto ropa de estar por casa. Ninguna de las dos estaba en el cuarto así que me dirigí al salón. Tampoco estaban allí. Entonces oí risas desde el comedor así que fui para allá. Cuando llegué estaba todo patas arriba. Los vestidos colgados de la puerta, un montón de maquillaje, pendientes, collares y como mil horquillas encima de la mesa. Además de dos planchas para el pelo y unas tenacillas.
Danielle ya estaba peinada. Llevaba un sencillo moño bajo a un lado, el lado contrario de donde estaba la manga de su vestido. En esos momentos estaba peinando a Alba.

- Tenemos una duda existencial. Si no encontramos respuesta quizás no sobrevivamos – Me dijo Alba al verme.

- A ver, ¿qué pasa?

- ¿Nos vestimos y luego nos pintamos con  cuidado de no manchar el traje? O bien, ¿nos pintamos y después nos ponemos el traje con cuidado de no mancharlo?

- Yo digo que la segunda – Dijo Danielle.

- Ya, pero tú no conoces lo torpe que es Liz – Añadió Alba.

- Gracias por lo que me toca – Dije- Pero estoy con Danielle, a pesar de mi torpeza, creo que así sería mejor.

- Vale, vale – Dijo cediendo.

- ¡Ea! Pues esto ya está – Dijo Danielle señalando al peinado de Alba.

Le quedaba realmente bien. Era un moño bajo en el centro. Pero no era uno de estos moños aparatosos, si no todo lo contrario. Era muy desenfadado, con algunos pelos así como salidos, pero en realidad todo estaba realmente calculado. Era uno de esos peinados que los ves y piensas ‘se ha cogido un moño así tan normal y le queda genial’, pero en verdad se había llevado horas para conseguir ese efecto.

- Ahora te toca a ti Liz – Dijo Danielle.

- Que tengas suerte. Se mueve más que un… No sé, no se me ocurre una comparación graciosa, pero no se está quieta – Dijo Alba.

La miré con cara de ‘Gracias amiga yo también te quiero’.

- ¿Qué? Es verdad. Así que yo me voy a maquillar al baño, no quiero estar aquí cuando empiece a perder la paciencia.

Me senté en la silla y dejé que Danielle hiciese lo que quisiera. Me preguntó si había pensado en algo, pero la verdad es que no lo había hecho, así que la dejé que improvisara. Intenté moverme lo menos posible, pero la verdad es que me costaba trabajo. Me agobian este tipo de situaciones en las que tienes que estar quieto. Una vez mi madre me regaló un masaje para que me ‘desestresara’ y acabé saliéndome a los dos minutos. No aguantaba, y al pensar que me quedaban aún cuarenta minutos me ponía más nerviosa. No me desestresé una mierda. Creo que fue hasta peor.

Pero Danielle fue rápida. Me dijo que no me pegaba un recogido, así que lo único que hizo fue ondularme todo el pelo, y echármelo hacia un lado. Para el lado dónde llevaría el hombro al descubierto. La raya iba en medio, así que los pelos del flequillo que tenía más cortos no se iban para ese lado y se me quedaban en su sitio.

Cuando fuimos al baño Alba estaba terminándose de pintar. Era única, se llevaba casi una hora para pintarse los ojos. Pero siempre conseguía unas pestañas larguísimas sin ningún pegotón y hacía que sus ojos parecieran mucho más grandes, lo que le quedaba genial. Cada una se pintó por separado, aunque yo necesité ayuda con mis ojos. Estas cosas no se me daban mal, pero tampoco tan bien como a Alba. Eran las siete y sólo nos quedaba ponernos los vestidos. Así que no íbamos tan mal de tiempo.

Cuando estuvimos las tres vestidas, el efecto fue increíble. Nos fuimos al cuarto de Harry, porque tenía un espejo enorme. Y nos vimos a las tres. Estábamos guapísimas.  Alba, bueno Alba, estaba… despampanante. Si, esa era la palabra. El moño bajo, con el collar dorado con piedras verdes estilo babero, junto a unos pendientes dorados sencillos y un anillo le quedaban genial con sus rasgos y su vestido. Danielle iba muy guapa. El dorado le quedaba genial con su piel morena y lo había combinado con unos pendientes y una pulsera en tonos corales que le quedaba genial. Y yo… Yo casi no me reconocía. Sólo me había puesto unos sencillos pendientes de unas piedras imitando al diamante, un brazalete precioso y un anillo. Pero en conjunto, peinado, vestido, maquillaje y joyas, me hacían parecer una actriz camino de los Óscar. Me estaba flipando.

- Pues cogemos los abrigos y esperamos a que los chicos nos avisen – Dijo Danielle.

- ¿Abrigos? ¿Qué abrigos? – Pregunté.

- ¡No me lo puedo creer! Mira que te dije que bajaban las temperaturas y que te pillaras un abrigo – Dijo Alba medio enfadada.

- ¿Pero no se supone que vamos al cine? Estaremos dentro ¿no? – Dije.

- Sí, pero después iremos a una fiesta que es al aire libre. Aunque supongo que también habrá una parte de 
interior – Comentó Danielle.

- Pues yo no tengo nada de abrigo… - Nada de lo que me había traído de España valía para ponérselo encima de ese vestido, se lo cargaría – Bueno no pasa nada, tampoco hará tanto frio, es verano – Dije.

Alba me miraba poco convencida, pero no dijo nada. Los chicos llegaron enseguida. Bueno los chicos no, llego Liam sólo. Nos dijo que los demás estaban ya abajo.

Bajamos y nos montamos en un coche enorme. Dentro cabíamos sin problemas. El conductor con uno de los seguratas delante. Después iban Niall, Harry, Zayn y Louis. Tras ellos se montó Liam y después Danielle. Así que Alba y yo no sentamos atrás solas. Yo pasé primero. Me costó la vida entrar con el vestido y los tacones. Estaba nerviosísima. Miraba a Alba cada dos segundos. Me sonreía. Pero sabía que 
ella estaba igual de nerviosa que yo.

- Creo que tengo que ir al baño – Le susurré en español.

Me volvió a sonreír. Creo que no me contestaba porque temía que si hablaba acabaría vomitando.
El camino se me hizo muy corto. Demasiado. De repente ya estaba el conductor avisándonos de que estábamos a punto de llegar. Yo no sabía que era lo que nos esperaba. Una alfombra o algo si suponía. La verdad es que se me había olvidado preguntarle a los chicos como sería. Ya era tarde. El coche paró. Mi estómago dio un vuelco. Abrieron la puerta del coche. No vi quién era, pero ayudó a Alba a salir, así que esperaba que a mí también me ayudaran, por que no me creía capaz de bajar sin caerme.

Miraba a mis pies, así que extendí la mano sin ver quién me estaba ayudando a bajar. Cuando estuve en tierra firme me permití a mi misma mirar a mí alrededor y ver quien me había ayudado. Y ahí estaba él, guapísimo como siempre que iba en esmoquin. Estaba sonriéndome. Me fijé en que movía sus labios sin decir ni emitir sonido alguno. ‘Estás preciosa’, entendí que quería decir. Le sonreí. Miré lo que me rodeaba. 
Estábamos en una alfombra negra, rodeada de antorchas encendidas. Había gente tras las antorchas en los dos lados. Yo sólo oía gritos. Ni una palabra inteligible. Y sólo veía flashes por todos lados. Miré a Alba y vi que ella estaba agarrada de Louis, quién la sujetaba con fuerza. Estaban genial juntos.
Niall se acercó a ellos y  posó con ellos para las fotos. Zayn hizo lo mismo pero con nosotros. Supongo que era para que no pensaran que éramos la pareja de Harry y Louis, si no que íbamos en grupo. Andamos por la alfombra. Yo me debatía entre mirar al suelo para no caerme o seguir mirando a todos lados sonriendo. 
Los chicos pararon algunas veces para firmar autógrafos o dejar que les hicieran fotos, pero Harry no me soltó ni un momento. Es más, intenté alejarme para que pudiera hacerse fotos sólo y que la gente no pensara nada, pero al notar que me movía me agarró más fuerte. O eso me pareció.

Llegamos finalmente al Photocall. Ahora tocaba posar para los medios. Dios, ¿qué cara pongo? ¿Qué hago? Pero los chicos nos lo hicieron todo muy fácil. Actuaban como siempre, cómo en casa. Poniendo caras y metiéndose en las fotos de los otros para estropearlas. Yo me fijé en Danielle, pero también actuaba muy natural. Miré a Alba y me asintió. Ninguna de las dos éramos modelos y haríamos el ridículo si pretendíamos serlo. Así que nos unimos a las tonterías y fuimos nosotras mismas. A los diez minutos o así, nos dejaron continuar. Y por fin entramos dentro del cine, a salvo.
Vi un banco y me dirigí hacia allí. Me senté. ¡Por fin! Me sentía como si me hubiera llevado horas 
entrenando en el gimnasio. Tenía todo el cuerpo agarrotado. Alba se sentó al lado mía.

- ¿Tampoco ha ido tan mal, no? – Ya hablaba.

Pero no pude contestarle. La agarré y señalé a la puerta, para que viera quién acababa de entrar. No me lo podía creer. Aunque pensándolo bien era evidente que los actores iban a estar en la Premiere de su película en Londres. Ahí estaban Jennifer Lawrence, Elizabeth Banks, Josh Hutcherson y  Liam Hemsworth. Y por supuesto la escritora, Suzanne Collins.

¿Dónde estaba Harry? Quería que me los presentara, me lo había prometido. Lo busqué con la mirada pero no estaba con los demás chicos. Aún así me le levanté con Alba. Los chicos iban a ir a saludarlos, así que fuimos con ellos. Los actores aún estaban saludando a más gente que había por allí. Louis nos vio aparecer y comenzó a dar saltitos:

- ¡Oh dios, oh dios! Son Josh Hutcherson y  Liam Hemsworth – Dijo riendo.

- ¿No deberías emocionarte más por Jennifer Lawrence? ¿O te nos has vuelto gay? – Dijo riendo Alba.

- Te estaba imitando – Dijo Louis con un tono de voz en plan ‘era evidente’.

- No, pero Alba seria más así… – Y me puse a imitarla exageradamente.

- ¡Dios, lo hace igual! – Exclamó Niall, quién no paraba de reír.

- ¡Que os den! – Dijo Alba, pero no estaba enfadada, estaba riéndose.

- Pero ¿a que ha surtido efecto? ¿A que ya no estás tan nerviosa? – Dijo Louis.

- No, ahora estoy enfadada – Rió Alba.

- Lo ves, si es que yo sólo miro por ti – Pero ya no sonreía. Se había puesto serio mientras lo decía.
Niall, que seguía riéndose no se dio cuenta, pero Alba sí, y se quedó muy callada. Y yo también me había dado cuenta aunque por suerte Zayn, Liam y Danielle estaban metidos en otra conversación.

- ¿Dónde está Harry? – Pregunté para cambiar de tema.

- Ni idea – Contestó Louis. Parecía que se acababa de dar cuenta de dónde estaba. Dejó de mirar a Alba.

- Vamos a conocerlos, ¿no chicos? Hasta yo estoy nervioso – Dijo Liam uniéndose a nuestra conversación.
Zayn llegó también y empezó a hacerle cosquillas a Liam mientras canturreaba:

- ¡Oh el pequeño Liam está nervioso! ¿¿¡¡Le da al pequeño Liam vergüenza conocer a famosos!!??

- ¡Danielle ayúdame!  - Dijo entre risas Liam.

- ¡Danielle al rescate! – Exclamó ésta.

- ¿Queréis comportaros cómo personas normales? ¡Nos están mirando! – Era Harry, que había llegado hasta donde estábamos.

Pero aún habiendo dicho eso, se unió a Zayn haciéndole cosquillas a Liam. Finalmente Liam se zafó de ellos.

- Venga que va a empezar – Dijo. Era verdad, ya era la hora.

- Joder, con vuestras tontería no los hemos podido conocer – Dije haciéndome la enfadada.

- Venga Liz no te enfades. Los conocerás en la fiesta. Te prometí que los conocerías y yo no sé mentir.

- ¡Esa frase es mía! – Le dije - Por cierto ¿Dónde estabas?

- Bah, por ahí. Hablando con viejos amigos – Dijo sin darle importancia, pero miró hacia la derecha.

Mientras entrábamos en la sala miré a donde había mirado Harry. En realidad no era de mi incumbencia con quién hubiese estado Harry. Pero tenía curiosidad. Había un grupo de gente en aquel lado del vestíbulo. No reconocí a nadie. Excepto a una mujer. Me sonaba la cara… ¿Pero de qué? Entonces rió y me acordé. Era Caroline. Caroline Flack.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Capitulo 15

Este se lo dedico a todos los que me leer, muchas gracias de verdad.

Capitulo 15

[Narra Niall]

Me sudaban las manos. Estaba bastante nervioso. Había tenido novia antes de One Direction pero desde que estaba en la banda solo había tenido cosas poco serias. Nunca había sentido nada así por nadie desde que estaba en el grupo. Y ahora que era famoso no sabía cómo actuar, y menos con Charlotte que ha dejado claro que no le gustamos mucho.

Llegué a la cafetería y la vi tras los cristales. Llevaba el pelo negro como siempre en una cola de caballo y apenas iba maquillada. Así que se le notaban todas las pecas de la cara. El uniforme negro de la cafetería le sentaba genial. Entré como si nada, aunque estaba muy nervioso. Me senté en una mesa diferente a la que nos sentamos siempre. Temía que fuera la otra camarera quien me atendiera pero, gracias a dios, fue ella. Si no, no sé como le habría dicho a la otra camarera que quería que me atendiese ella.

- Buenas tardes. ¿Qué desea? – Dijo sin levantar la vista de la libreta.

- Quiero el Menú tres, por favor. – Ya me sabía el menú de memoria.

- ¿Hoy vienes sólo? – Pregunto de repente.

Su pregunta me había sorprendido. Ahora estaba ahí mirándome, esperando una respuesta. Yo quería contestarle algo gracioso, pero no sabía que decirle, así que solté un simple:

- Si – Genial. No se podía ser más patético. Al menos le sonreí.

- Entonces lo de siempre. Ahora vengo – Contestó sonriendo también.

Al menos se acordaba de que siempre pedía lo mismo. Eso era un paso, creo. Al rato volvió con el bacón, los huevos, las salchichas y las judías. Tenía que decirle algo. No iba a tener muchas más oportunidades. Estaba dejándome el plato en la mesa.

- Gracias –  ¡Venga Niall piensa algo más!

Pero ya se había ido. Al final iba a perder la oportunidad. No, sea como sea cuando me traiga la cuenta le tengo que decir algo. Comí casi sin ganas, eso era sorprendente en mí. Pero es que mi estómago estaba totalmente revuelto. Tenía que seguir el consejo de Alba y ser yo mismo.

Cuando se acercó con la cuenta no controlé mis palabras, los nervios hablaron por mí:

- ¿Quieres conmigo ir cenar? – Tras decir eso empecé a reírme. Había sido patético.

- ¿Eres un indio o qué? – Me dijo. Pero ella también se reía.

Y ahí estábamos los dos. Yo sentado en la mesa sin parar de reír y ella de pie con la cuenta en la mano a punto de llorar de la risa. De repente se enderezó y miró a todos lados, me dejó la cuenta y se fue. Me quedé pasmado, ¿qué había pasado? No lo entendía… Pagué y dejé propina como siempre. Justo me estaba levantando para irme cuando apareció de nuevo para recoger la cuenta, pero al coger el platito dejo una nota en su lugar. Me miró, sonrió y se dio la vuelta.

Cogí el papel y lo leí mientras salía de la cafetería, era un número de teléfono.

[Narra Alba]

Yo seguía sentada en la cama mirando fijamente a Liz. Ella seguía con la mano aún en el pomo de la puerta y me miraba con una expresión de sorpresa. Cerró la puerta con tranquilidad, se acercó a mi cama y se sentó a mi lado. No hizo falta que dijera nada. Yo empecé a hablar. Contárselo a Liz fue como vivirlo todo de nuevo:

‘Liz se había ido hacía una hora por lo que me dijo Harry cuando llegué de casa de Niall. No parecía muy contento. Louis estaba con él sentado en el sofá pero apenas me miró cuando llegué. Yo me dirigí a nuestro cuarto y recogí todo un poco. Al rato escuché un portazo, así que me asomé al salón para ver quién se había ido y por qué de tan malas maneras. Sabía que había un cincuenta por ciento de posibilidades de que me encontrara a Louis y que fuera Harry quién se había ido. Así fue. Cuando llegué al salón vi a Louis aún sentado en el sofá. Se dio cuenta de mi presencia, me miró y dijo:

- No aguantaba más estar aquí. Creo que se ha ido con Zayn un rato a dar una vuelta – Me estaba dando una explicación que yo no había pedido -  ¿Quieres sentarte conmigo a ver la tele?

¿Quería? No lo sabía, pero aun así me senté a su lado. Tampoco tenía nada mejor que hacer que ver la tele. Aunque ya sabía que no le iba a echar mucha cuenta a ésta… Al cabo de un rato en silencio, sin mirarnos, Louis habló:

- ¿Cómo estás? –Dijo simplemente.

- Creo que esa pregunta te la debería hacer yo. Ya sabes, lo has dejado con ella – No quería decir su nombre.

- Mira Alba, lo siento – Dijo mirándome a los ojos – Lo siento de verdad. Creo que nunca desconfié de ti del todo pero eras la solución más obvia y también la más fácil. Fui un cobarde. Esto no excusa para nada lo que hice, lo sé. Pero creo que si no te lo decía reventaría. Siento que haya tardado tanto, pero la ruptura me ha afectado más de lo que pensé teniendo en cuenta como acabo. No he pasado por mi mejor semana, la verdad, aunque imagino que la tuya ha sido horrible, peor incluso. Y yo soy el culpable. Y eso me destroza por dentro, de verdad. Sentía que éramos buenos amigos a pesar del poco tiempo que nos conocíamos, y lo he echado todo a perder. Espero, de verdad, que algún día me perdones y que podamos volver a ser amigos.

No sé qué fue lo que me llevo a decir lo que dije, pero lo hice:

- Yo no quiero ser tu amiga, Louis. Quiero ser algo más – No era mi manera de actuar pero sentía que tenía que ser sincera con él – Esto me supera con creces. Es la situación más rara que he vivido. Eres famoso, acabas de dejarlo con tu novia, vivo contigo… Vengo de una relación de casi tres años, no estoy acostumbrada a esto… – Le miré a los ojos. Me estaba sincerando, no podía evitarlo - A pasarlo mal por alguien de ésta manera. Dudar si esa persona siente lo mismo que yo o no. Antes me decía a mi misma ‘tiene novia Alba, no hay nada que hacer’… Pero ahora no tienes novia y vivo contigo y aunque una parte de mi sigue dañada por lo que hiciste, otra mucho mayor me hace recordar lo que nos reímos juntos, lo que nos entendemos, tu risa, tu olor, tú. Y ya no estoy enfada contigo. No es justo, porque yo no lo controlo. Pero es así. Y si vamos a vivir juntos, y si vamos a volver a ser amigos, creo que tú debes saber lo que siento, ¿qué menos? Al igual que yo necesitaba soltarlo.

No me esperé lo que vino a continuación. De repente Louis estaba muy cerca de mí. Sentía su aliento en mi cara. Su olor era muy intenso al tenerlo tan cerca. Levantó la vista y me clavó sus ojos en los míos. No sonrió. Estaba muy serio. Me apartó un mechón rebelde que me caía justo en medio de la cara, lo hizo con delicadeza, sin apartar sus ojos de mí. Su cuerpo estaba aún sentado en un lado del sofá, pero todo él estaba echado para adelante, inclinado hacia mí. Yo seguía muy recta sentada de lado mirándolo. Entonces se acercó aún más. Apenas había unos milímetros entre nuestros labios. Yo no me podía mover. Sentí un instante de vacilación por su parte. Cómo si en su cabeza se estuviera librando una batalla entre lo que hacer a continuación o no. Se decidió. Juntó sus labios con los míos. Primero de forma suave, casi un roce. Después su lengua se abrió paso hacia mi boca. Me buscaba. Me puso la mano en la nuca y me acercó a él. Y yo me deje llevar… No supe cuánto quería un beso de Louis, cuánto lo necesitaba,  hasta que me lo dio. Dentro de mí había fuegos artificiales. Es la única forma que encuentro para describir lo que sentía. No sé ni cuánto tiempo duro. Para mí fue eterno y fugaz. Pero finalmente él se apartó.

- Esto no ha estado bien – Dijo recuperando el aliento – Lo siento.

Mi cara debía ser de horror, porque rápidamente añadió:

- No el beso, si no el hecho. Entiéndeme, acabo de salir muy mal parado de una relación de casi dos años. 
Hasta hace unos minutos creía que me odiabas. Aún tengo que poner en orden todo lo que siento y, sobre todo, tengo que tener presente que te vas en dos meses. No quiero enamorarme de nuevo para que te vayas en unos meses. Ni quiero volver a hacerte daño. Pero tampoco, hablando egoístamente, quiero que tú me hagas daño a mí. Aún no estoy preparado.

Era tan maduro. Nunca había conocido a nadie así. Me dolía lo que decía pero lo entendía a la perfección. Estaba claro, Louis y yo no tendríamos nada. Nada más que nuestra amistad y ese beso. Ese beso me bastaba, había sido perfecto. Hablé con total tranquilidad quería que entendiera que lo había comprendido totalmente.

- Yo no lo podría haber expresado mejor. – Le sonreí. - Te entiendo perfectamente Louis, de verdad. Y creo que tienes razón, es lo mejor para los dos. Ser amigos, no implicarnos más. Porque nos podríamos hacer daño el uno al otro, e incluso acabar con nuestra amistad, y eso no quiero que ocurra por nada del mundo.

Me abrazó. Pero no aguante mucho bajo su abrazo. Aún no estaba preparada para que me abrazara después de saber que solo me quedaría ese beso. Así que me zafé. Creo que él lo entendió. Aún era demasiado pronto para abrazos. Me levanté y me dirigí a mi habitación.’

- Y eso es todo hasta que llegaste – Le dije a Liz, quien aún seguía con la misma cara y no me había interrumpido ni un sólo momento. Lo cual era un logro – Mentira – Continúe. Me miró con cara de ‘¿Hay más?’ – Me han llamado de una de las tiendas en las que echamos currículos. Si no tengo problema empiezo el lunes.
Me levanté y me dirigí afuera de la habitación. Liz seguía ahí sentada.

- Voy a ducharme que ya casi es la hora de la cena –  La dejé sola en la habitación para que procesara toda la información.

Cuando salí de la ducha, me dirigí hacia la cocina. Había una nota de Louis: ‘Noche de chicos. Cenamos en casa de Zayn’. Vi que Liz estaba en el ordenador que tenían los chicos en el salón. Eran un ‘Apple’ con una pantalla enorme. Estaba en Twitter. Me acerqué a ella.

- Me siguen todos menos Harry, que imbécil que es – Dijo.

- Hoy al parecer ni ha tenido un buen día – Le dije recordando las palabras de Louis - Tú no sabrás el por qué, ¿no? – Intuía que ella tenía algo que ver.

- Que va, yo me fui con Rhys y cuando he vuelto ya no estaba – Pero lo dijo con una sonrisilla.

- Bueno ¿qué hacemos? – Dije cambiando de tema.

- Tengamos una noche de chicas. Nos hacemos algo de cenar y vemos la tele o algo…

- ¿O algo? ¿Cuánto tiempo crees que vas a poder retrasar contarme TODO lo de esta tarde con Rhys?

- Mira, comparada con tu tarde, la mía ha sido una mierda – Dijo. Aún le costaba asimilar todo lo que le 
había contado. Lo sabía.

- Pon música y vamos a cenar algo, tengo hambre- Dije volviendo a la cocina.

Escuchamos a Ed casi todo el tiempo. Y de repente mientras cenábamos escuchando ‘One Night’ Liz dejó de comer y empezó a hacer aspavientos. Creía que se estaba ahogando o algo, pero vi que no porque empezó a gritar:

- ¡¡QUÉ HEMOS CONOCIDO AL PUTO ED SHEERAN!!

Empecé a reír. A la vez que me daba cuenta de que era verdad.

- ¡Y a One Direction tía! – Dije gritando también.

Entonces me miró y empezamos a reír como locas. Era verdad, habíamos conocido a One Direction pero ahora era como algo normal, eran Zayn, Liam, Niall, Louis y Harry. Y vivíamos con dos de ellos. Era cómo muy surrealista todo. Había situaciones raras y después estaba lo que estábamos viviendo nosotras. No parábamos de reír después de mi comentario. Al final conseguimos terminar de cenar. En la tele no echaban nada interesante, así que nos fuimos a la cama pronto. Yo cogí el libro que estaba leyendo y me puse a leer un rato. Liz  ya se había acabado el que se había traído para el viaje. Teníamos que ir a una librería. Así que se acostó directamente. Pero al rato habló.

- Se me ha ocurrido una idea – Dijo - ¿Y si mañana le hacemos de almorzar a los chicos? Comida española o algo para agradecerles lo que están haciendo por nosotras.

- Me encanta la idea. Voy a avisar a Niall para que nos ayude ¿te parece? – Dije.

- Perfecto.

Tras mandarle un ‘Whatsapp’ a Niall contándole la idea y diciendo que no dijera nada ya que queríamos que fuera una sorpresa,  apagué la luz y me tumbé en la cama. El recuerdo del beso de Louis vino vívidamente a mí. Sabía que habíamos tomado la decisión correcta, pero ¿sería capaz de llevarla a cabo viviendo con él? No. Teníamos que encontrar piso como fuera. Al menos mañana estaríamos todos juntos y eso haría que me distrajera.

[Narra Liz]

- Veeeenga despiertaaaa – Era Alba quien hablaba, pero la escuchaba lejana - ¡¡VENGA DESPIERTA VAGA!! – Ya no la escuchaba distante, estaba gritándome en el oído.

- ¿Qué droga tomas? – Le dije de malhumor.

- Niall está a punto de llegar. Ya sabes, para ir al supermercado.

Ya ni me acordaba de mi idea de anoche. La llevaba un tiempo pensando. No el hecho de que les preparáramos un almuerzo ‘typical spanish’, si no lo de agradecerles lo que estaban haciendo por nosotras. 
Aunque era una especie de compensación por todo lo que había pasado, ellos no tenían por qué dejarnos quedarnos en su casa. De repente me di cuenta de que era domingo. Hacía una semana. Hacía una semana estábamos preparándonos para ir de turismo con ellos. Fuimos al Zoo. Lo recuerdo perfectamente. Entonces me acordé de los monos. De Harry. De Harry, los monos y yo. Y de lo íntimo que fue ese momento. Cómo el del ascensor. Y de que él me acompañó a ver a los monos porque yo quería verlos pero nadie más quería. Y apareció Rhys en mi mente y apartó a Harry. Eso era. Yo tenía que pensar en Rhys. Pero Harry se coló de nuevo, con esa sonrisa. Decidí levantarme de la cama y vestirme para entretenerme y dejar de pensar.

Justo cuando estaba terminando de arreglarme llamaron a la puerta. Alba fue a abrir. Yo la seguí a los pocos minutos. Cuando llegué al descansillo del ascensor y cerré la puerta vi que Niall no venía solo.

- Hola Liam – Le dije sonriente.

- Niall ha buscado en internet y ha encontrado un supermercado español, pero está lejos así que Liam nos va a llevar en coche – Explicó Alba.

- Muchas gracias – Le dije.

- ¡Qué menos! Me encanta la idea de la comida española, nunca la he probado.

Nos dirigimos al coche de Liam hablando de todo un poco. Niall se puso de copiloto y Alba y yo detrás. Pusieron ‘The Hits Radio’ y nos hartamos de cantar mientras Liam hacia un poco de beatboxing en semáforos en rojo y cosas así. Nos cargábamos totalmente las voces de los chicos con las nuestras pero nos daba igual. Ellos, por su parte, se reían bastante con nuestros bailes. Es más, Niall incluso nos siguió cuando empezó a sonar el estribillo de ‘She makes me wanna’ de JLS y Alba y yo empezamos a repetir el baile del dedo. Se emocionó bastante, decía que los chicos nunca querían bailarlo con él. Llegamos a la zona donde estaba el supermercado y no había aparcamiento por ningún lado, así que al final pagaron parking.

Una vez en el supermercado compramos de todo. Patatas y huevos para hacer tortillas. Gazpacho, aunque lo compramos hecho. No estaría tan bueno pero ni Alba ni yo sabíamos hacerlo. Compramos migas, jamón serrano, queso, aceitunas, pepinillos, patatas de bolsa y dos empanadas ya hechas. Compramos avíos para hacer patatas aliñadas y compramos, en una parte del supermercado que venía comida ya hecha, unos filetes empanados con pimientos dentro y croquetas de puchero y de setas. Teníamos comida para un regimiento.

Nos reímos mucho cuando a Alba le dio uno de sus ataques de coger cosas y echarlas en el carro. Realmente echábamos de menos la comida española.

- ¡Oh Liz esto tenemos que llevárnoslo también! – Repetía una y otra vez echando más y más cosas.

- Alba, tía. Deja la droga. – Le contesté intentando parecer seria. Me era imposible, lo hacíamos siempre en todos los supermercados.

- ¡Niall! ¡Niall! ¡Apóyame, que esto te encantará! – Niall miraba con mucha atención todo lo que le señalaba Alba, pero obviamente, le seguía el rollo. Liam, por su parte, no paraba de reír viendo como Alba 
y Niall echaban más y más comida en el carro mientras yo ejercía de madre.

- Liz, esto se nos está yendo de las manos, ¿eh? Tendréis que hacernos más comidas españolas con la excusa de probarlo todo… - Me dijo Liam aguantando la risa a duras penas.

Pagamos en la caja. La comida no era muy cara a pesar de ser un supermercado ‘especial’. Al salir me di cuenta de que unas chicas de unos quince años nos observaban. Se les veía debatiendo entre sí serian ellos de verdad o no. Al final se decantaron por hacer fotos, por si las moscas. Ellos estaban acostumbrados, pero a mí me sorprendió el hecho de que unas niñas estuvieran ahí paradas sacándonos fotos con los móviles.

Llegamos al parking, nos montamos en el coche y volvimos a casa. Teníamos prisa. Se nos estaba echando el tiempo encima y aun teníamos que prepararlo todo. Nada más que abrimos la puerta del piso Alba nos organizó:

- Liz y yo a la cocina. Nos encargaremos de terminar de cocinar lo que hace falta. Vosotros dos poned las aceitunas y pepinillos en cuencos. Y las patatas también. Y las croquetas y todo lo que yo os diga en platos, ¿vale? Y el gazpacho en vasos.

- ¡A sus órdenes chef! – Dijo Niall dirigiéndose junto a Liam a sacar todas las cosas de las bolsas.

Yo puse mi ‘Ipod’ en el aparato de música que tenían, para entretenernos mientras trabajábamos. Harry y Louis seguían dormidos. No les oímos llegar anoche. Cada uno estaba ocupado con lo suyo así que apenas hablamos. De vez en cuando alguno canturreaba alguna canción. Yo era mejor que Alba en la cocina, excepto con las tortillas de patatas. Así que cuando estas estuvieron listas ellas se dedicó a decorar el salón un poco.

A las dos en punto estaba todo listo y Louis apareció por el pasillo medio dormido. Le contamos lo de la fiesta. Le encantó la idea y se fue corriendo con Liam a despertar a Harry, mientras Niall, Alba y yo ultimábamos las cosas. Zayn llegó al poco rato. Hacía bastante que no le veía, desde el aeropuerto. Harry a regañadientes salió de la habitación en bóxers y, aunque no quería, al final por mayoría se puso un chándal para almorzar. Yo puse solo canciones en español en mi ‘Ipod’, para ambientarnos más, y empezamos a comer.

Nos reímos mucho. Los chicos lo querían probar todo. No habíamos puesto sillas, sólo la mesa para comer de pie y moverte de un lado para otro por el salón. Habíamos comprado cerveza y tinto de verano para beber. La tortilla de Alba tuvo mucho éxito. A Zayn no le gustó mucho las patatas aliñadas pero si la empanada. Me enteré de que Harry odiaba las aceitunas. Dios, a mi me encantaban.

[Narra Alba]

Me fascinaba como Liz no se daba cuenta de que Harry estaba totalmente pendiente de ella. La buscaba con la mirada, le sonreía y le preguntaba sobre esto y aquello y ella como si nada. Yo había tenido mis momentos con Louis, pero, al fin y al cabo, no habían sido tan malos. Hablábamos como amigos y él me sonreía como antes de que pasara todo, lo cual me reconfortaba. Todo volvía a ser, en cierta manera, cómo antes. A excepción del beso. No podía quitármelo de la cabeza. Menos mal que a Liz se le había ocurrido organizar esa comida, eso me distraía bastante. No es que hiciéramos como si el beso no hubiera pasado, sino que ambos sabíamos cómo actuar. Ya éramos bastante mayorcitos cómo para andarnos con tonterías.
Mientras estaba cogiendo un poco de patatas aliñadas se acercó Niall. No le había preguntado como le había ido con Charlotte y aprovechando que no había nadie cerca le pregunté:

- ¿Como fue en la cafetería? – Sabía que él me entendería.

- Mejor de lo que creía que iría. Me fui de allí con su número de teléfono – Me dijo sonriente – Hemos estado hablando por sms. Su móvil es antiguo y no tiene Whatsapp.

- Mañana ensayáis ¿no? – Le pregunté.

- Si, ¿por qué?

- Es evidente, mañana tendrás que verla – Le dije. No me creía que no hubiera caído en ello.

- ¡Ostias verdad! – Reí, realmente no lo había pensado – Y los chicos no saben nada y no sé cómo actuar cuando este allí…

- No te preocupes. Sé tu mismo. Mándale un sms antes diciéndole que los demás no saben nada, creo que se lo tomara a bien. Además así ella estará avisada de que a lo mejor tu comportamiento es extraño o algo, ¿sabes?

- Eres más lista – Dijo abrazándome.

- Lo sé, lo sé. Soy la mejor del mundo – Le contesté riendo.

-¡Pues sí! No se como los demás no lo ven. – Esto lo dijo mientras me abrazaba, así que no pudo ver que Louis estaba pasando justo a nuestro lado. Realmente creo que le cambió la cara al oír el comentario de Niall. Quizás sólo eran imaginaciones mías.

[Narra Louis]

Niall tenía toda la razón. Alba era genial. Yo tampoco sabía como no lo veían los demás. Era perfecta. Ella se merecía lo mejor. Y obviamente yo no era lo mejor. Quizás si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias… Pero no ahora. Yo era un lío por dentro. Y ese beso… No sabía si ese beso lo había empeorado o mejorado, pero eso sí, lo había vuelto todo más confuso. Si encima pienso en cómo se tomo lo que dije tras el beso, lo madura y comprensiva que fue, las cosas no mejoran.
Pienso que la vida no es justa. Aunque no tengo ningún derecho a pensarlo porque conmigo se ha portado más que bien, pero por otro lado… El hecho de que haya traído a Alba a mi vida en estos momentos no es justo. Si hubiera sido hace unos años, todo habría sido mucho más fácil.  Aunque el hecho de que ella sea de otro país y tenga que volver en unos meses también lo hacía todo mas difícil.  

¿Pero porque pensaba ni si quiera en una posibilidad imaginaria? No, no era posible. Además yo acabo de dejarlo con Eleanor. Fueron muchas cosas juntos. Así que mejor que dejara de pensar en Alba. Es lo mejor para los dos. Espero realmente que encuentre a alguien que la merezca y que le haga feliz… ¡Mierda! El simple hecho de pensar en Alba besando a otro como me beso a mí, me quema por dentro...
Busqué a Harry, necesitaba distraerme y no había nadie mejor para ello que él. Lo vi hablando con Zayn y me dirigí a ellos. Liz estaba intentado enseñarle algo de español a Liam que sólo sabia decir ‘Hola señoritas’ y ‘sacapuntas’, se reían un montón. Vi que Harry la miraba de reojo. Sonreí. A ninguno de los dos nos estaba yendo muy bien con las chicas últimamente. Parecía que la aparición en nuestras vidas de Alba y Liz lo había puesto todo patas arribas.

Cuando llegué a donde estaban vi que estaban hablando sobre un evento que teníamos el jueves. Con todo lo que había pasado se me había olvidado que nos habían invitado a la Premier de la película ‘Los Juegos del Hambre’. Hablaban de lo que se iban a poner y que famosos irían. Aún habiendo ganado un ‘Brit’ y habiendo dado una gira por todo el mundo, nos emocionábamos si estábamos cerca, por ejemplo, de Elton John o cualquier otro famoso. Yo pienso que es normal. No te acostumbras así como así a darle la mano a una persona con la que te has criado viendo en  televisión y en las revistas.

- Yo espero que vaya Ed – Dijo Harry – Aunque no sé… No es muy de su estilo ir a estas cosas, mañana lo llamaré.

- Pues yo quiero que vayan las chicas de ‘Little Mix’ – Dijo Zayn sin darle importancia.

- No si ahora va resultar que eres tonto, ¿eh Zayn? – Me uní a la conversación.

- ¿Crees que deberíamos invitarlas? – Preguntó Zayn señalando a Alba y a Liz.

- No lo había pensado – Era verdad, no se me había ocurrido.

- ¡Una idea más que genial! – Dijo entusiasmado Harry. Qué raro.

[Narra Harry]

La idea era genial. Así la noche del jueves, e inclusive la tarde, las chicas lo pasarían con nosotros. Les dije a los chicos que las iba a avisar para que no hicieran planes ni nada de eso. Pero al buscar a Liz por la habitación no la encontré. Liam estaba ahora con Niall y Alba. Fui a su habitación y llamé si entrar, sólo por comprobar si estaba allí. Estaba. Y estaba sin camiseta. Bueno, tenía la camiseta enredada en los brazos. Se la estaba intentando quitar pero parecía que tenía serios problemas para hacerlo. No era la primera vez que la veía en sujetador, pero aún así noté como me ruborizaba al verla. No entendía por qué. Había visto a bastantes chicas en ropa interior. No debió escucharme entrar porque no dijo nada.

- ¿Se puede ser mas torpe? – Dije riéndome.

Se alarmó de que hubiera alguien en la habitación. Consiguió quitarse al fin la camiseta y se tapó con ella.

- Serás pervertido – Me dijo, pero no se le veía enfadada.

- ¿Qué haces? ¿Nos vas a dar una sorpresa presentándote desnuda por el salón?

 - Más quisieras guapo – Contestó.

 - ¡Bah! No es la primera vez que te veo, así que no impresiona tanto.

Creo que estuvo a punto de pegarme, pero se contuvo.

- Me he manchado la camiseta de vino, he venido a cambiarme. Sin saber claro que me ibas a venir a acosar – Dijo buscando una camiseta en el armario mientras intentaba seguir tapándose.

- Ni en tu sueños te acosaría – Le contesté – Te estaba buscando para darte una noticia.

- ¿Cuál? – Preguntó. Ya había escogido una camiseta.

- Que estáis invitadas a acompañarnos a la Premier de ‘Los Juegos Del Hambre’. Pero no puedes ir en ropa interior, lo siento – Al terminar de hablar ya se había puesto la camiseta.

- ¿¿LOS JUEGOS DEL HAMBRE?? ¿En serio? ¡Dios, me encanta! – Dijo gritando. Empezó a saltar y vino hacia mí, me agarró y empezó a moverme mientras gritaba ‘Los juegos del hambre, los juegos del hambre’

- ¡Qué friki eres! – Le dije.

Pero no me solté. Me gustaba que me cogiera, que me tocara básicamente. Como si hubiera leído lo que estaba pensando, paró. Y se puso colorada. Como avergonzada por lo que acababa de hacer, por haberse dejado llevar.

- Lo siento – Dijo.

- ¿Por qué? A mí me ha encantado ver cómo bailas mientras gritas y me arrastras – Le dije riendo.

Levantó la vista y me miró a los ojos, sonriendo.

- Venga, vamos al salón. Que se van a pensar que estamos haciendo cosas y no quiero que tengas esa suerte – Dijo.

- ¿Qué suerte? – Le pregunté.

- La de que la gente crea que ‘hiciste cosas de mayores’ conmigo – Me guiñó un ojo y salió de su habitación camino del salón.

Yo me quedé allí pensando antes de seguirla.  Esta chica era increíble. Sonreí. ¿Pero qué estaba haciendo? Esta chica era increíble si. Increíblemente pesada y nerviosa. Aún así creo que ni yo mismo me creí mis argumentos. La había ido a buscar rápidamente cuando no la vi en el salón, me encantó que me cogiera las manos y el simple hecho de pensar hacer ‘cosas de mayores’, cómo dice, con ella me daba una sensación extraña en el estómago. Pero ella estaba con Rhys o al menos se veían bastante. Y se iba en unas semanas, así que mejor olvidarse del asunto. Me dirigí al salón sin estar muy convencido de si conseguiría olvidarme del asunto.

domingo, 11 de marzo de 2012

Capitulo 14


Capitulo 14

Lo sabía. Sabía que esto iba a pasar. Estas cosas las intuía. Por cómo me había mirado, por como había insistido en que fuera con él a bailar a la pista… Aun seguía besándome. Me aparte. Y de repente me sentí super mal. Pero, ¿por qué? Yo no estaba haciendo nada malo. No estaba engañando a nadie. Es más tenía que disfrutar de la vida ¿no? Estaba en Londres, en una discoteca, Rhys era guapo y bueno conmigo. No le hacía mal a nadie. Eso me decía a mí misma, pero me sentía horrible. No me quitaba esos ojos verdes de mi cabeza. Menos mal que aun no había aparecido ¿Pero qué mierda me pasaba? Yo no tenía nada con Harry ni lo tendría. Si quería besarme con Rhys podía hacerlo.

No sabía que decirle, así que no dije nada. Pero le cogí la mano y lo arrastré hasta la sala VIP. Necesitaba estar con más gente. Para así no tener que hablar directamente con él ni de lo que acababa de pasar, aunque sabía que no podía hacerme la loca eternamente. Al igual que sabía que eso beso para Rhys no solo había sido un beso.

No tardamos mucho en irnos. Alba y yo pasamos el resto del tiempo en la sala VIP junto con Niall y Rhys. 
Este último quiso salir a bailar un par de veces pero yo le ponía como excusa que me dolían mucho los pies. 
La verdad es que no sabía cómo me había sentado el beso. Tenía que poner mi mente en orden y la música de la discoteca no ayudaba mucho, pensaría mejor en casa. Niall y Alba estaban bastante ausentes. Lo de Alba lo entendía, había salido de fiesta casi a regañadientes. Creo que la única razón por la que salió era porque la otra alternativa era quedarse en casa con Louis y eso no era una opción en estos momentos. 
Quizá más adelante. Me preguntaba cuando diablos iban a hablar Louis y Alba, sobre todo ahora que vivimos con ellos, aunque fuese temporalmente. Esa conversación era necesaria. Pero no entendía porque Niall estaba así cuando había sido él quien propuso lo de salir. También fue quién sobre las tres dijo de volver a casa. Liam y Danielle estaban bailando en la pista así que los avisamos de que nos íbamos pero se quisieron quedar, así que no había coche para la vuelta. Rhys tenía carnet pero no coche. Mejor, no quería que nos llevara a casa. No quería que supiera donde estaba la casa de los chicos. No le hizo mucha gracia que me fuera ya pero yo le seguí echando la culpa a mis pies. Parece que me creía. La que no lo hacía era Alba quién me miro con cara de ‘ya me contaras que está pasando’. Me despedí de Rhys en la puerta de la discoteca, Niall había llamado a un taxi que nos estaba esperando. Creo que su intención fue darme un beso en la boca pero yo giré la cara rápidamente y me lo acabó dando en la mejilla, luego le sonreí. Como no sabía aún lo que quería tampoco quería dejarle nada claro.

La vuelta a casa en taxi fue corta. No había mucho tráfico a esas horas. El taxista se dio cuenta de quién era Niall e hizo varios comentarios sobre que sus hijas lo adoraban y tal. Finalmente Niall le acabó firmando un pañuelo que el hombre tenía en el taxi pues no había nada mejor.

- Harry no ha aparecido al final, se habrá entretenido con su hermana – Comentó Niall mientras subíamos en el ascensor

- Si – Contesté yo.

Y me sentí aliviada. No sabía porque, era mejor que Harry no hubiera ido a la discoteca. Así evitaba una situación incómoda si me veía con Rhys, aunque ¿qué más le daba a él lo que yo hiciera?

[Narra Harry]

¿Qué más me daba a mí lo que ella hiciera? Estaba aún tumbado en la cama. No sabía qué hora era, pero me dio la sensación de que no era muy temprano. Al final había conseguido quedarme dormido después de horas y horas dando vueltas en la cama. Todo yo era un cúmulo de sensaciones contradictorias. Por un lado a mi no me importaba lo que haga o deje de hacer Liz. No tenemos nada ni por asomo y no creo que lo tengamos. La chica no es fea pero me saca de quicio cuando quiere. Pero por otro lado era bastante evidente que algo sí que me molestaba, algo en el hecho de que se besará con Rhys. Supongo que sería el hecho de que la considero mi amiga y no quiero que se vaya con cualquiera. Ese Rhys no me cae nada bien. Si, eso es. Como amigo suyo no quiero que esté con él porque no me da buena espina.

Cogí el móvil de la mesilla. Las doce y media. Tampoco era tan tarde. Las chicas seguro que aún dormían después de salir anoche y Louis… Bueno Louis, no sale mucho de su habitación. Aún no había tenido oportunidad de hablar con él. Quiero dejarle su espacio también aunque creo que de hoy no pasa. Hablaré con él hoy. Desayuno y me voy a su cuarto.

Salí al pasillo pero nada más abrí la puerta escuché voces. Alguien estaba ya despierto. Pero no entendía lo que decía. Me acerqué más y comprendí que era una de las chicas. Esa no era la voz de Louis. Llegué al final del pasillo y la vi. Allí estaba ella. En pijama, con pelos de loca y todo el rímel corrido. No paraba, iba de un lado para otro. Estaba hablando por teléfono.

Me quedé allí mirándola, no sé cuánto tiempo. Llevaba la camiseta vieja que le regalé. Le quedaba grande pero aún así no podía dejar de pensar que hice muy bien regalándosela. Seguía moviéndose de un lado para otro como si el hecho de estar hablando por teléfono implicara el no parar de moverse. Se sentaba en el sofá, se levantaba. Se ponía a saltar. Paraba y empezaba a andar siguiendo las líneas que separaban las baldosas del suelo. Ahora se dejaba caer en un sillón. Todo esto sin parar de hablar muy rápido mezclando además el español, de lo que no entendía nada, y el inglés por él que supuse que estaría hablando con su madre. Reía y hacia soniditos extraños de vez en cuando como ‘Oh’ y ‘aish’. De repente me di cuenta de lo que estaba haciendo. La estaba espiando desde el final del pasillo y estaba sonriendo al verla tan natural. Y me enfadé conmigo mismo. Y me acordé del beso y volví a sentirme fatal por dentro. Pasaba de desayunar. Se me había quitado el hambre, iría directamente a hablar con Louis.

Camino a su habitación me acordé de mi hermana. Fue genial haberla visto, nos lo pasamos muy bien, yo le 
conté novedades y ella cosas de casa y de los amigos de allí. Recordamos muchas anécdotas familiares, buenas y malas. Fue genial. La echaba mucho de menos, recuerdo que antes le pedía consejo sobre chicas. Dios, que lejano veo todo eso ahora. Por alguna extraña razón pensé que si algún día Liz y ella se conocían se caerían bien, bueno o al menos eso creo. Lo único malo de haber visto a mi hermana es que, con su visita, me dieron muchas ganas de ir a pasar una temporada a casa. Pero no sería posible, había que ensayar para la gira de otoño y además son podía a dejar a las chicas solas en casa con Louis. Justo acababa de llegar a la puerta de la habitación de Louis.

[Narra Louis]

Alguien se acercaba a mi habitación. Escuchaba los pasos por el pasillo. Esperé a oír un toque en la puerta, pero no, la abrieron directamente. Antes de ver quien era sabía que era Harry, era el único de esa casa que entraría sin llamar. A Alba ni se le ocurriría, aunque bueno, pensándolo bien a Liz sí que me la imagino entrando sin llamar a la puerta.

- Mierda estás despierto – Dijo nada más entrar cerrando la puerta – Quería despertarte en plan sorpresa.

- Otra vez será – Le dije sonriendo mientras se tumbaba al lado mía en la cama.

Llevaba ya un rato despierto. Había hecho la cama incluso, pero al final me había vuelto a tumbar en ella. Últimamente pasaba mucho tiempo en mi habitación. Menos mal que era grande, y además el ordenador me entretenía. Había contestado a muchas menciones y preguntas de nuestras fans, muchas de ellas sobre el tema de Eleonor. Incluso me había planteado hacer una tweetcam, pero pensándolo mejor no creo que tenga muy buena cara. No quería que se preocuparan por mí.

- Vaya mal aspecto que tienes Tommo – Comentó Harry.

- He tenido días mejores, lo juro – Contesté.

- Pues por eso vengo a hablar… - No pudo seguir porque lo abracé.

Yo siempre había sido cariñoso con mis amigos. Nunca me había importado dar un beso o un abrazo, y a Harry menos. Aún no me explico muy bien como fue, pero cuando lo conocí, obviamente no sabía que íbamos a llegar a estar en una banda juntos, pero aun así me dio una buena impresión y me hice su amigo aun cuando éramos competidores. Una vez propusieron la banda nuestra amistad fue ya imparable. Me sentía como su hermano mayor en  algunos momentos. Pero no muchos, pues Harry es muy maduro para su edad. Y creo que aún después de dos años casi, no lo llego a conocer del todo. A veces es reservado y otras veces es la persona más extrovertida del mundo. Tengo que dar gracias por muchas cosas que me han pasado en la vida, pero Harry y los chicos, sin duda, es de la mejores. Son mis hermanos.

- No te me pongas sensible que lloro – Dijo.

- Gracias por venir a hablar conmigo. Lo necesitaba, pero no sabía si iba a ser capaz yo de ir a buscarte para hablar – Le dije.

- Ya, lo suponía. Creo que algo te conozco. ¿Cómo estás?

- Ahora un poco mejor, me ha costado asimilarlo – Una vez empecé a hablar con él, ya no podía parar – Tu conoces a Eleanor de más y se que tampoco te hubieras imaginado que ella haría una cosa así por celos. Sé que los celos son muy malos pero aun así lo que hizo fue muy fuerte. Y me siento decepcionado y traicionado. Me ha dolido mucho. Vivimos muchas cosas juntos. Sé que algún día la perdonare, algún día la recordaré por todos esos momentos buenos, ha sido alguien muy importante en mi vida que estuvo junto a mí en una etapa nueva para mi, empezar a ser famoso y eso. Pero ahora mismo, no quiero  ni verla. Lo peor es que no solo me ha hecho daño a mi si no que sus acciones han hecho daño a más gente, como a Niall por ejemplo.

- Y a Alba – Me interrumpió.

- Sí, sobre todo a Alba – Dije bajito.

- A Alba también le has hecho daño tú – Dijo.

Así era Harry, sincero a más no poder cuando quería, pero de una manera que no iba encaminada para nada a herirte solo a abrirte los ojos.

- Ya lo sé.

- ¿Y sabes también que en algún momento vas a tener que ir a hablar con ella? – Añadió.

- También lo sé, pero no se si aún estoy preparado. Es de cobarde, lo sé. Pero con todo lo que ha pasado no si aguantaría que ella me odiase o que no me perdone. Acabaría destrozado y en nuestro nuevo disco solo habría canciones de amor triste.

- No, por dios – Sonrió – Un par bueno, pero el disco entero no, que no queremos deprimir a nuestros fans.

- Ellos nos apoyarían – Le dije sonriendo, me reconfortaba saber que había muchísima gente que nos apoyaría aunque nuestras decisiones en nuestra vida personal no sean las mejores y nos equivoquemos a veces.

- Ya, son geniales – Comentó Harry – No nos podemos quejar, pero ahora no es momento de pensar cuan afortunados somos por ellos, si no que tú estés bien.

- Ya estoy mejor de verdad. Hablar contigo me ha ayudado, como siempre. Hoy has sido tú el mayor de los dos. Y con respecto a lo de Alba, hablaré con ella. Y más aún ahora que viven aquí – Esto último lo dije con una entonación con la que buscaba dar a entender que decía ‘Tomaste la decisión sin consultármelo’.

- A momentos desesperados, medidas desesperadas. ¿O acaso querías que Alba se fuera? – Me dijo con rin tintín.

- ¿Y tú que se fuera Liz? – Sabía que había dado en el clavo. Me hacía mucha gracia ver cómo Harry ocultaba sus sentimientos cuando estos se ponían serios de verdad con una chica.

- Bah, hubiera sobrevivido sin ella – Se levantó de la cama – Ya es tarde para desayunar, así que me voy a duchar y después comeremos. Te quiero ver fuera de la habitación para cuando salga de la ducha.

- A sus órdenes – Contesté.

Una vez Harry se fue de la habitación comprendí que tenía razón. Era hora de enfrentarme a mis problemas. Empezando quizás por hablar con Alba.

[Narra Alba]

No tenía resaca. Apenas había bebido la noche anterior. Aún así me costaba horrores levantarme de la cama. De repente algo pesado cayó sobre mí.

- ¡Oh! – No pude decir nada más.

- ¡Buenos, buenos, buenos, buenos días! – Canturreaba Liz.

- Pesas un quintal – Le dije intentándola tirar de la cama. O al menos quitármela de encima.

- Gracias yo también te quiero – Dijo. Apenas podía moverla de encima mía - ¿Sabes qué? ¿Sabes qué? 
¿Sabes qué? ¡Hoy es un nuevo día! Los pájaros cantan y esas cosas.

- Dios, ¿y esta vitalidad a que viene? ¿Y qué haces levantada antes que yo?

- Mi madre me llamó sobre las doce y ya no me he podido dormir de nuevo, así que me he venido aquí y me he puesto a escuchar música y me he motivado – Dijo apartándose por fin - ¡I’M SEXY AND I KNOW IT! – Empezó a saltar sentada en mi cama

Me incorporé, la miré, y me uní a ella.

- ¡I’M SEXY AND I KNOW IT! – Estábamos saltando, bailando y cantado fatal por qué no sabíamos mucho más de la canción cuando abrieron la puerta.

- Eh… – Era Harry parecía que se había quedado sin palabras al vernos - ¿Qué hacéis?

- Bailar – Dijo tan tranquilamente Liz – Y tú podrías llamar a la puerta.

- Es que he escuchado ruidos… - Pero de repente paró, me miró a mí y cambio de tema – Voy a hacer pollo con arroz o al menos lo voy a intentar, vosotras coméis aquí ¿no?

- La verdad es que yo no – Dije.

- ¿Qué dices? – Me preguntó Liz sin echarle cuenta a Harry.

- Voy a comer con Niall. Me invitó ayer.

- ¿Me vas a dejar sola con estos dos? – Continuó.

- Bueno, me voy a terminar de preparar la comida – Harry salió de la habitación.

Miré a Liz para decirle que no se preocupara, que comería rápido, y entonces me sorprendió:

- Ayer Rhys me besó – Me dijo.

- ¿Qué qué? – No me lo podía creer. Aunque en realidad lo venia venir, pero tan pronto… Era obvio que él 
estaba interesado en ella - ¿Y…?

- Y no sé.

- ¿No habéis hablado? ¿No te ha dicho nada?

- Me ha enviado un sms, quiere verme esta tarde. Supongo que tendré que ir y hablar con él.

- ¿Y Harry? – Le dije.

- ¿Harry qué mierda tiene que ver en esto?

- Te conozco como si te hubiera parido así que no me rayes – Le dije. Me exasperaba que se comportara así conmigo. En mi puede confiar y lo sabe.

- Bah, lo que tu digas – Dijo, pero sabía que tenía razón- Pues Harry nada, no tengo nada con él. Además ya sabes mi opinión sobre eso, bastante me parece ya el hecho de que vivamos con ellos.

- Ya hablaremos. Ahora me tengo que vestir y eso – Le dije levantándome por fin de la cama – Cuando vuelvas de lo de Rhys me buscas, quiero saber todo.

Se quedó conmigo mientras me vestía. Hablamos de esto y de aquello. Nada importante. A la media hora estaba lista. Salimos al pasillo y llegamos al salón, desde ahí se veía la cocina donde estaba Harry y en el comedor estaba Louis. Grité un adiós en general, le di un beso a Liz y me fui para abajo por las escaleras a casa de Niall. No sabía cómo nos habíamos convertidos en grandes amigos. Quizás aquella noche después del concierto de Ed y todo lo que ha venido después nos ha unido más de lo normal.

Me abrió la puerta. Iba en chándal y despeinado.

- No se cocinar así que vamos a llamar a un chino – Fue su saludo.

- Me parece – Le dije sonriendo y entrado al apartamento.

El chino no tardo mucho en llegar. Estábamos muertos de hambre los dos y Niall con hambre no es muy hablador, pero en cuanto empezamos a comer la conversación se animó. Hablamos de mí, de él, de la música, el cine, películas, libros, famosos de todo. Incluso tocamos el tema de Louis, pero yo ya lo había hablado con él así que finalmente le pregunté:

- ¿Qué tal con Charlotte? – Ayer fueron a ensayar así que supuse que la habría visto.

- Cómo siempre, como si no existiera.

- ¿Sabes? He pensado sobre el tema - Le dije- Ya sabes, mi vida ahora es un desastre, es mejor pensar en la de los demás.

- ¿Y a que conclusión ha llegado tu cerebro? – Dijo echándole más salsa agridulce a su comida.

- Eso tiene que estar asqueroso Niall - Le dije señalándolo.

- Tu qué vas a entender. Comer es un arte y en eso yo soy más que un artista – Comentó riendo.

- Bueno, a ver, lo que he pensado es que quizás, deberías ir solo. Ya sabes, ir sólo a la cafetería, sin los chicos y comportarte con ella como un chico normal. Creo que eso llamará su atención. Pídele que te dé la oportunidad de conocer a Niall y que se olvide de ‘Niall Horan’ de One Direction.

- La verdad es que la idea es genial. Me sorprende que saliera de ahí – Me señaló la cabeza – Pero, ¿y si me dice que no o lo que sea?

- Quien no arriesga no gana – Le dije obviando su comentario.

- ¡Cuanta sabiduría! – Dijo riendo – Pero la verdad es que tienes razón. Quién no arriesga, no gana. Esta tarde iré a verla.

- Me parece correcto, pero ahora vamos a ver esa peli que tanto decías que me iba a gustar –Dije mientras me dirigía al sofá – Luego recogemos esto.

[Narra Liz]

Bueno, no había sido tan malo como pensé que iba a ser. Harry, Louis, quien había decidido salir por fin de la habitación, y yo, solos comiendo. Intenté no acordarme de que Louis le había hecho mucho daño a Alba para no hacer más tensa la situación, pero aun así me costó no ser un poco ‘ruda’ con él. Menos mal que ya había terminado de comer y que había quedado con Rhys en tres cuartos de hora y así podía recoger mi plato e ir a arreglarme.

- Bueno yo me tengo que ir. Estaba muy bueno Harry – Dije mientras iba hacia el fregadero con mi plato.

- ¿A dónde vas? – Me preguntó Harry de forma muy brusca, casi como cuando un padre te lo pregunta, así pero en plan mal.

La verdad es que Harry había estado raro todo el almuerzo. Al menos conmigo. Si hubiera preguntado de otra forma se lo habría contestado normal. Pero ese tono imperativo me hizo enfadar.

- ¿Y a ti qué carajo te importa? –Le dije.

- Vaya vocabulario, pues porque vives aquí y… - Seguía con ese tono de padre.

- Vivo aquí y ¿qué? Nos estáis haciendo un gran favor, es verdad. Pero no creo que por eso te tenga que dar una explicación de lo que haga en cada momento. Porque si es así cojo las maletas y me voy. Soy bastante mayorcita.

Louis nos miraba aún sentado sin saber si intervenir o no. Le miré y por mi mirada entendió que mejor que no interviniera pues aún tenía un par de cosas que decirle a él.

- No he querido decir eso – Dijo más relajado como si se diera cuenta de que de verdad no tenía ningún derecho a obligarme a decirle donde voy.

- No sé qué has querido decir y me da igual – Le dije dándome la vuelta y yéndome a mi habitación.

Me vestí de forma sencilla y apenas me maquillé. En España casi nunca me maquillaba cuando iba de diario. Me parecía innecesario, la verdad. Cuando salí al salón, ya lista para irme, estaban los dos sentado en el sofá viendo la tele. Me despedí de ellos con un simple ‘Hasta luego’. Justo cuando estaba a punto de cerrar ya para irme asomé la cabeza y dije:

- He quedado con Rhys.

Sabía que no le iba a hacer gracia. Lo intuía. Aunque él no supiera que nos habíamos besado ni nada sabía que no le iba a gustar la idea de que me hubiese quedado con Rhys. De repente estaba en la calle dirigiéndome a la parada del metro cuando me di cuenta de que no había pensado que mierda iba a decirle a Rhys. Entre la llamada de mi madre, Alba, el almuerzo y la ‘pelea’ con Harry, se me había olvidado por completo que Rhys querría hablar del beso y que yo tendría que contestarle.

Durante todo el recorrido en metro no dejaba de pensar. Rhys me caía bien, era guapo, me trataba bien y yo era libre. No estaba con nadie. Además tengo diecinueve años y estoy en Londres con mi mejor amiga ¿qué había de malo en divertirme con Rhys? Nada. Pero los ojos verdes no se me quitaban de la cabeza. Creo que eso fue lo que me hizo decidirme. ¿Por qué tenía que pensar en Harry? Yo puedo hacer lo que quiera. Él en mi vida amorosa ni pincha ni corta.

Dándole vueltas a la cabeza llegue a la parada de metro en la que me dijo Rhys que me bajara.  Al salir a la calle lo vi esperándome apoyado en la entrada del metro. Estábamos al lado de ‘Hyde Park’, me encantaba ese parque. Así que cuando me preguntó que quería hacer le dije que diéramos un paseo por el parque.
Aunque era verano ese día estaba refrescando. En las noticias habían dicho que posiblemente la semana siguiente lloviera. Mejor. Me encanta la lluvia.

El paseo por el parque fue agradable. Hablamos de mil cosas, era fácil hablar con Rhys pero no tanto como cuando hablé con Harry en ascensor. Me quité esa imagen de la cabeza. No tenía que pensar en Harry, estaba con Rhys. Sí, eso, Rhys. Finalmente me pidió que nos sentáramos tras casi una hora paseando. El momento que temía había llegado. Una vez estuviéramos sentados seguramente el tema del beso no tardaría 
en salir.

No me equivocaba. Tras hablar de cosas sin sentido llego el momento. Odiaba esos momentos. A mí no me gusta hablar de mis sentimientos y me sentía muy incómoda cuando alguien hablaba de los suyos con respecto a mí. No sabía como actuar.

- Creo que tenemos que hablar de lo que paso ayer – Me dijo sin mirarme, se miraba las manos.

No dije nada.

- Me gustas – Dijo – A ver no estoy diciendo que te quiera ni nada de eso pero me gusta tu compañía, me pareces guapísima y me gustaría conocerte más. Sé que te irás después de verano pero aun así quiero, no sé, quiero que nos conozcamos más.

Bueno al menos no me había dio nada en plan ‘estoy enamorado de ti perdidamente’, eso no lo podría haber soportado. Me resultaba raro que a alguien como Rhys le gustase yo. Era bastante común, había chicas mejores en Londres, eso seguro.

- Bueno, ¿qué contestas? – Añadió al ver que no decía ni mu.

Dios, había llegado. Tenía que contestar. ¿Quería quedar más con Rhys y conocerlo o no? La imagen de Harry vino a mí y el coraje que me dio que mi subconsciente pensara en él justo en ese momento hizo que dijera lo que dije:

- Si, claro. ¿Por qué no? Yo también paso un buen rato contigo – El daño ya estaba hecho, al menos esta 
vez el beso no me pillo por sorpresa.

- Pero quiero que sepas que no busco un novio y que no quiero presiones sin agobios. Sólo pasarlo bien.

- Me parece perfecto – Dijo sonriendo y volviéndome a besar.

Y por primera vez disfrute de ese beso. Me dejé llevar. Hay que vivir la vida y no pensar tanto. A ver si aprendía de una vez esa lección.

El resto de la tarde fue genial. Fuimos a merendar a un Starbucks y nos reímos mucho. Al final me quiso acompañar a casa, pero le dije que no. Aún no quería que supiera donde viven los chicos. No sé si confiar en él hasta ese punto. Los chicos habían confiado en mí y no puedo ir enseñando donde viven por ahí. Nos despedimos en el metro con otro beso. Eran ya las ocho de la tarde y estaba oscureciendo. Cuando salí del metro, ya era de noche. Me puse los cascos, modo aleatorio y me dirigí a la casa de los chicos. De repente empezó Taken y antes de poder cambiarla ya había llegado al solo de Harry. Y recordé lo que sentía cuando escuchaba esa canción antes de conocerlo, como deseaba hacerlo, poder verle en persona. Luego recordé la vez que la escuche después de haber vivido el ‘momento ascensor’. Todas las cosas que sentí por dentro y ahora todo era diferente dentro de mí. Por una extraña razón sentí que me había traicionado, que había traicionado a esos dos yos pasados al haberle dicho que si a Rhys. Una lágrima se me escapó y cambié de canción rápidamente. Aún no había terminado pero no podía terminar de escucharla.

No me permití a mi misma derramar ni una lágrima más. La decisión tomada era buena. Con Harry no tendría ni una oportunidad. Es más, no sabía si existía la posibilidad de tener un oportunidad incluso. Llegué a casa y subí sin ser plenamente consciente de lo que estaba haciendo. Saqué la copia de la llave que me había dado Harry y entré. Nada más entrar supe que no estaban en casa. Aunque se supone que Alba si tenía que estar. Pasé por el salón y recorrí el pasillo hacia la habitación de invitados, nuestra habitación.
Encontré a Alba sentada en la cama. Tenía una expresión extraña. Tenía los cascos puestos pero aun así percibió que había entrado. Se los quitó me miró y me sonrió.

- ¿Te acuerdas cuando esta mañana de repente has soltado así sin venir a cuento que te habías besado con Rhys? – Me preguntó.

- Claro - Le contesté. No sabía a que venía esto.

- Pues… me he besado con Louis.