sábado, 23 de junio de 2012

Capítulo 30


Capítulo 30

[Narra Alba]

No sabía muy bien qué hora era, pero daba igual. Era sábado no había que ir a trabajar así que no tenia porque preocuparme porque hora era. Sonreí recordando la noche anterior. Me desperecé y al hacerlo noté que Louis no estaba. Pero su lado aún estaba caliente, así que no debía hacer mucho tiempo que se había levantado. Quizás era más tarde de lo que me parecía, pues Louis no era de levantarse temprano. Solo tenía que incorporarme un poco para mirar la hora, pero me daba tanta pereza…
Justo andaba debatiéndome entre levantarme o intentar volverme a dormir cuando abrieron la puerta. Seria Louis, así que cerré los ojos para hacerme la dormida y darle un susto.
Esperé a que estuviera lo suficiente cerca. Pero no lo oí acercarse. Al contario, oía que andaba por el otro lado de la habitación y que dejaba algo sobre la cama. Escuché el sonido de un vaso contra otro, o quizás contra un plato. El susto se lo daría otro día, tenía mucha curiosidad por saber que estaba haciendo así que abrí los ojos y me incorporé un poco.
- ¡Buenos días! – Le dije sonriente.
- ¡Ah! ¡Estás despierta! Pues mejor… - ¿Mejor para qué? – ¡Buenos días!
Miré hacia su lado de la cama y vi una bandeja con el desayuno. Era un té y un bol de los cereales que tenían en casa. No era nada del otro mundo pero para mí el detalle lo significó todo. Era increíble. Me incorporé más para buscarle y darle un enorme beso. Pero al girarme de nuevo lo vi ahí de rodillas en el suelo. Todo sonriente mirándome con una especie de anillo hecho con papel albal y fixo. Le miré espantada. ¿No estaría haciendo lo que creía que estaba haciendo?
- Alba, yo me he llevado toda la noche pensando… – Empezó y me alejé un poco del hacia el otro lado de la cama. Casi me caigo -  Y bueno, es la única solución que se me ha ocurrido… Y me parece que es perfecta pues sé que quiero pasar el resto de mi vida contigo – Me incorporé y me bajé de la cama. Él me seguía con la mirada -  Alba Recio Campos, ¿quieres casarte conmigo?
Salí escopeteada de la habitación y abrí la puerta de la habitación de Harry, que estaba justo enfrente y seria donde estaría Liz.
- ¡Louis me acaba de pedir matrimonio! – Grité.
No fue suficiente para despertar a Liz. Ni aunque le cayera una bomba al lado se despertaría, pero Harry si lo hizo. Me miró con cara de loco.
- ¡Tu amigo me acaba de pedir matrimonio!
En ese momento apareció Louis en el umbral de la puerta.
- Es que no se qué otra solución hay para que te quedes…
Le miré con cara de ‘¿En serio es la única solución que se te ha ocurrido?’ y ‘¿En serio se te ha ocurrido que nos podríamos casar?`. En ese momento me acordé de una frase que me había dicho Niall en el balcón cuando me habló del padre de Charlie, que una de las cosas de las que tenía miedo era de la locuras de los famosos como casarse demasiado jóvenes. Parecía que el destino me estaba poniendo en sobre aviso.
En aquellos segundos a Harry le dio tiempo a procesar lo que estaba pasando y a reaccionar.
- ¡BODA! ¡BODA! ¡BODA! – Empezó a gritar mientras saltaba en la cama.
- ¿Se puede saber qué coño pasa hijos de puta? ¡QUIERO DORMIR! - ¡Bien! Liz se había despertado, ella pondría un poco de serenidad a la situación
- ¡Que Louis y Alba se casan! – Dijo Harry zarandeándola.
Ella me miró con cara de ‘¿¡Qué coño!?’
- Louis me ha pedido matrimonio – Dije yo.
- ¿Y qué le has contestado? – Preguntó.
- ¿No le has contestado? – Preguntó Harry. Louis negó desde el umbral de la puerta – ¡Pobre Boo Bear!
- A ver – Dije girándome hacia Louis y acercándome a él – Te quiero – Era la primera vez que se lo decía y tenía que ser en esta situación y delante de Harry en bóxers y Liz aun con la cara mojada por la baba – Muchísimo y no me quiero ir, pero no creo que casarnos sea la solución. Somos muy jóvenes, y la vida da muchas vueltas. Pero que en ningún momento pienses que es porque no te quiero o porque no quiero pasar el resto de mis días contigo, que quiero, pero no se… Ya sabes, me entiendes, ¿verdad?
- Sí. En realidad sabía que era una estupidez y una mala idea, pero es que estoy desesperado ¿me entiendes tu a mi? – Me dijo clavando sus ojos azules en los míos.
Me acerqué a él y le besé.
- ¿Entones no hay bo…? ¡Ouch! – Harry había empezado a hablar pero Liz le había pegado un manotazo en la barriga, supongo que para que no se cargara el momento- ¿Por qué me has pegado?
- ¿Por qué no me has pedido tu a mí que me case contigo? – Le dijo de repente muy seria.
Louis y yo nos giramos y nos quedamos mirando la escena. Los dos en la cama con los pelos revueltos y aun con cara de dormidos.
- Bueno tú no te vas, ósea, lo más seguro es que te quedes.
- ¡Eso no es excusa! ¿Por qué no me has pedido matrimonio? ¡Es súper romántico!
- ¿Me hubieras dicho que si? – Preguntó Harry interesado.
- ¿Estás loco? Apenas llevamos dos semanas y además somos muy jóvenes – Contestó ésta indignada.
- ¿¡Entonces!?
- Pero una cosa no quita a la otra. Ha sido un gesto súper romántico, y a ti no se te ha ocurrido tenerlo conmigo – Se levantó de la cama y se dirigió a la puerta – Ahora me voy a desayunar, tengo hambre – Y con las mismas pasó entre Louis y yo y se dirigió a la cocina.
Harry iba a decir algo pero sonó su móvil que estaba en la mesilla. Lo cogió y lo miró.
- Es Niall, dice que baja que se ha quedado sin leche.
No me di cuenta de lo que estaba pasando. Harry se levantó lentamente y pasó a nuestro lado para salir de la habitación. Cruzó una mirada con Louis. De repente éste se puso muy tenso. En cuanto Harry salió al pasillo empezó a correr y Louis detrás de él. Yo no entendía nada. Serian cosas suyas. Me fui a la cocina aún en shock por todo lo que acaba de pasar.
Al llegar a la cocina escuché que abría la puerta.
- ¡Hola a tod... -Escuché que empezaba a decir Niall.
- ¡Lou le ha pedido matrimonio a Alba y esta le ha dicho que no! ¡Ya he avisado a todos por ‘WhatssApp’ para que bajen! – Gritó Harry interrumpiéndole.
Ahora lo entendía. Corrían para ver quien llegaba antes y le abría la puerta a Niall y así le contaba la noticia. Supongo que Louis la hubiera contado de otra forma para no quedar tanto en ridículo.
- Este niño es tonto… – Escuché que murmuraba Liz – ¡DEJA DE GRITAR QUE ES MUY TEMPRANO! – Gritó.
Miré el reloj de la cocina. Eran las 11 y media pasadas, la verdad es que no era tan tarde. Niall apareció riéndose a carcajadas por la cocina con Harry, detrás iba Louis refunfuñando ‘A ver si a alguno se le ocurre una idea mejor’ me pareció oír que murmuraba.
- He hecho café para todos – Dijo Liz.
Yo volví a la habitación y recogí la bandeja del desayuno. El té aun estaba caliente. Cuando llegué de nuevo a la cocina ya estaban allí Liam y Danielle. Por un momento recordé la serie Friends. Aquel piso era como el de Monica. Todo el mundo entraba y salía como si nada. Sonreí y me uní al grupo.
- ¡No te puedes casar! – Decía Liam – ¡El primero en casarme iba a ser yo!
- Bueno, eso habría que hablarlo – Dijo Danielle
- Ah, ¿no te vas a casar conmigo en unos años? – Le preguntó.
- Si – Respondió esta.
- Pues eso, yo y Dan íbamos a ser los primeros. Y lo sabíais – Dijo.
- ¿Podemos dejar de hablar de estupideces y pensar algo para que Alba se quede? Queda una semana – Dijo Louis.
Niall iba a hacer otro comentario pero Harry le hizo un gesto para que parara. Desayunamos todos en silencio, pensando. Yo realmente no veía ninguna solución.
- Y si… - Empezó Harry – Ah no…
Volvimos todos a enfrascarnos en nuestros pensamientos.
Sin darme cuenta Zayn estaba en la cocina. Obviamente las bromas volvieron a empezar. Niall, Zayn y Harry no pararon de reír y de hacer bromas. Louis se las tomó a bien y les siguió el juego. Hasta yo me uní a ellos.
- Quizás lo de casaros no es tan mala idea… – Dijo Zayn - ¡Es verdad! – Dijo cuando todos le miramos – Queda una semana y somos, uno, dos, tres… ¡Ocho cerebros pensando y no se nos ocurre nada!
- Lo que si está claro es que dentro de una semana, nos vamos todos a España – Dijo Liam.
- ¿Cómo? – Preguntó Liz sorprendida, yo también lo estaba.
- ¿No creeríais que os íbamos a dejar iros así como así? Lo teníamos ya pensado, y hemos pedido días libres.
- Lo teníamos decidido hasta antes de saber que Liz se quedaba – Añadió Zayn.
- Oye, hablando de eso – La miré - ¿Has hablado ya con tu madre?
- No, ahora mismo la llamo – Dijo.

[Narra Liz]

Con todo el lío de la no-proposición de boda de Alba me había olvidado por completo que había quedado para hablar con mi madre aquella mañana. Salí de la cocina, me dirigí al cuarto y cogí mi móvil que se estaba cargando. Me senté en la cama de Harry y la llamé.
- Hola, holita vecinito – Le dije cuando descolgó.
- ¿Qué pasa cariño? – Me dijo a modo de respuesta.
- Nada, aquí, terminando de desayunar con Alba – Obviamente no le había dicho a mi madre toda la movida que hubo, con el piso, y eso. Ni que vivíamos con dos chicos. Era moderna, pero no tanto- Sabes, he estado pensando, y bueno, si me dejas, claro. Si no te importa, yo creo que sería una gran experiencia y tal…
Me había puesto de pie y daba vueltas por la habitación. Era una manía que tenia mientras hablaba por teléfono.
- No des tantos rodeos y ve al grano Elizabeth – Mi madre me conocía demasiado bien.
- He pensado en estudiar la carrera aquí, o al menos el primer año y si me va bien quedarme…
- ¿Allí? ¿Sola?
- A ver, he hecho amigos, y el piso lo puedo seguir alquilando, también puedo seguir con el trabajo – En realidad nada de eso era verdad- Además no me han admitido en lo que quiero estudiar allí, pero aquí no tendría problema y tengo la nacionalidad… Y a lo mejor Alba también se queda.
- Me extraña que los padres de Alba la vayan a dejar – Tenía razón, sus padres eran bastante antigüillos para estas cosas.
- ¿Y tú? ¿Me vas a dejar? – Mi madre era muy lista y me conocía, no podía venirle con tonterías ni adornarle la situación. Con ella había que ser directa, esto era lo que pasaba, esto era lo que quería. Ya solo me quedaba desear con todas mis fuerzas que dijera que sí.
- Bueno, la verdad, es que es una experiencia, y quieras o no ese es tu país… - Dijo.
- ¿Eso es un sí? – Empecé a dar saltos por el cuarto y a bailar.
- Es un ya veremos-déjame pensarlo ¿vale? – Me dijo.
- Perfecto. Te quiero mama. Y estoy bien, sana y feliz – Le dije.
- Eso es un alivio – Contestó.
- Te dejo que he quedado – Era mentira pero quería contarle a todos que lo más seguro era que si. Conocía a mi madre y sus ya veremos y este parecía que era más un sí que un no.
- Vale, llámame pronto y abrígate. Los abuelos te mandan recuerdos y muchos besos. Te quiero.
- Y yo, mama.
Colgué. Seguí dando vueltas y bailando. Luego paré. Respiré hondo y me tranquilicé.
- Venga relájate – Me dije a mi misma en voz alta.
- Estás loca – Escuché a Harry detrás mía.
Me giré.
- Tienes la mala costumbre de espiarme, la última vez te llevaste una buena torta por ello.
- Verdad, pero esta vez me he cerciorado de estar lo suficientemente lejos.
Se acercó a mí y me rodeó con los brazos.
- Ahora no estás lo suficientemente lejos – Le dije sonriendo.
- La verdad es que no – Me besó – Oye, por cierto Elizabeth Petters, ¿quieres casarte conmigo? – Me susurró sonriendo.
- Algún día – Contesté y le volví a besar.

[Narra Niall]

La mañana del sábado había sido perfecta. Todos juntos en el apartamento de Louis y Harry. Nos habíamos reído mucho con lo de la petición de matrimonio pero en el fondo entendía a Louis, no sé que hubiera hecho yo en su situación. Seguramente algún acto desesperado como ese. Pero aun así la cantidad de bromas buenas que salían de aquella situación no se podían dejar pasar. El propio Louis hizo algunas. Hasta él se dio cuenta lo cómico que era todo. Parecía sacado de una serie de televisión y nuestras vidas ya eran bastantes surrealistas como para añadirle una boda.
Entre una cosa y otra nos dio la hora de comer. Y nos quedamos todos juntos a comer allí también. Pedimos unas pizzas y pusimos la tele aunque no le echamos mucha cuenta.
Había sido un día de los que a mí me gustaban. Tranquilos en casa. En pocas semanas tendríamos terminado el disco y otra vez volverían las giras, firmas y viajar de un lado para otro. Lo cual me encantaba. Vivía experiencias increíbles y conocía gente fantástica, pero a veces se agradecía estar tranquilos con unos amigos sin hacer nada y riendo por tonterías, como si fuéramos chicos normales de nuestra edad, lo cual no éramos.
- Os va encantar España – Les dije a los chicos.
- ¿Eso no lo deberíamos decir nosotras? – Dijo Alba riendo.
- Eh, que yo también he estado allí ‘amigas’ – Dije esa última palabra en español – Y puedo decir que les va a encantar.
- ¡Estoy con él os va a encantar! – Dijo Liz – A ver, no es nada del otro mundo, pero tiene sitios realmente preciosos y lo mejor es la gente. La gente es simpática y agradable por naturaleza, no como aquí que sois unos sosos.
- Te recuerdo que eres de aquí – Dijo Zayn – Un poco de ‘respecto’ – Dijo imitando a Ali G.
- ¡Qué mal te ha salido! – Le dijo Louis – Es más así… - Y se puso a hacer tonterías.
- Tú te callas que te han dado calabazas – Le dijo Harry.
- No le han dado calabazas – Se quejó Alba – No ha sido así.
- No te metas Alba – Dijo Liam en tono conciliador – Tu aquí no te metas. La presión por nuestra parte que le corresponde después de lo que ha hecho se la merece, y lo sabes.
- Amen – Dije yo.
Me lo estaba pasando tan bien que se me olvidó estar pendiente de la hora y cuando miré ya eran las seis de la tarde y aún tenía que ducharme y arreglarme para no llegar tarde a mi cita con Charlie.
- Amores míos, me voy – Dije levantándome – He quedado y me tengo que acicalar.
- Dales besos a Charlotte – Dijo Danielle.
- ¿Quién ha dicho que haya quedado con ella? – Dije haciéndome el interesante
Todos me miraron con cara de ‘no nos engañas’.
- Bah, dejadme. Me voy – Me despedí de ellos desde la puerta.
- Te queremos Nialler – Gritó Zayn y todos gritaron cosas como ‘¡Si!’ y eso, aunque me pareció escuchar a Louis diciendo ‘Yo no’.

[Narra Harry]

La buena noticia de Liz nos alegró a todos. Pero obviamente al que más a mí. Por eso decidí llevarla a cenar a algún lado para celebrarlo. Aunque no estuviera confirmado intuía que su madre diría que sí y eso se merecía una celebración. Así que sobre las siete nos levantamos y nos empezamos a arreglar. Zayn, Liam y Danielle decidieron que ya era hora de dejar de ser ocupas e irse a su casa. Zayn había quedado con Josh y Andy para ir a tomar algo y lo más seguro es que Liam fuera con ellos. Louis y Alba tendrían la casa sola para ellos, y por fin algo de intimidad. Nos lo habíamos tomado todos a broma pero era obvio que ellos tenían muchas cosas serias de las que hablar y no habían tenido ni un segundo en todo el día.
Quería que el sitio de la cena fuera secreto pero como Liz no sabía que ponerse, pues según el restaurante se tenía que poner una cosa u otra me acabó sacando que sería un restaurante de lujo. Podía llegar a ser muy pesada.
No tardé mucho en arreglarme. Me duché rápidamente y me puse una blusa blanca y unos pitillos negros con una americana. Iba muy yo. Me gustaba ese estilo. Liz tardo más. La esperé sentado en el sofá mientras Louis y Alba se hacían la cena en la cocina. Los escuchaba reír y cuchichear. Me daba mucha pena lo de Alba, ella era increíble y me caía genial y además era muy importante para las dos personas más importantes para mí, así que no quería que se fuera para nada.
Pensando en ello estaba cuando Liz apareció por la puerta. Llevaba unos tacones de plataforma marrones y unos pitillos vaqueros oscuros, conjuntado con una blusa en tono salmón que le quedaba genial. Llevaba el pelo recogido en una cola tirante y alta y los ojos maquillados con eyeliner. Estaba guapísima. Me sonrió. Tenía la sonrisa más grande del mundo.
- Preciosa – Le dije.
- Como siempre - Rió ella.
Bajamos al garaje y cogimos el coche. El restaurante estaba en el centro de Londres. Aparqué algo lejos pues es casi imposible aparcar por esa zona. Además hacia buena noche y nos gustaba pasear.
Tuve que pararme a firmar un par de autógrafos casi en la entrada del restaurante. Liz como siempre se quedó apartada y no hizo ningún comentario. Pensé en la discusión de hacia unos días por una situación como esta.
Pero esta vez ella seguía igual de feliz cuando retomamos nuestro camino y entramos en el restaurante. Aún así yo no dejaba de darle vueltas a como debía de sentirse cada vez que leía en los periódicos cosas sobre mí, muchas de ellas mentira, o al oírme decir a los demás que solo era una amiga.
Pronto olvidé aquellos pensamientos y me centré en ella. La cena fue maravillosa. La comida estuvo buenísima y como era un restaurante de categoría no nos molestaron en ningún momento. La clientela estaba acostumbrada a gente famosa al igual que los camareros.
Hablamos de todo un poco y obviamente del hecho de que se quedara aquí y de que Alba se tuviera que ir. Veía como se le entristecía la mirada al hablar sobre ello, así que cambie de tema pronto y como era tan entusiasta y hablaba por los codos se podía hablar con ella de cualquier tema, así que no me fue difícil.
Al salir del restaurante había un par de paparazzi. Esto era algo relativamente nuevo. Antes no éramos los suficientemente famosos para que nos siguieran. Pero en los últimos meses ya había pasado en un par de ocasiones, supongo que se habría corrido la voz de que estaba allí con una chica.
En cuanto nos vieron comenzaron las miles de preguntas: ¿Cómo estás? ¿Es tu novia? ¿Dónde está Louis? ¿Es verdad que ya tiene otra novia? ¿Qué tal los demás? Lo típico. Contestaba a todas brevemente mientras me abría camino hasta el otro lado de la calle, no le echaba mucha cuenta. Hasta que una pregunta me sobresaltó:
- ¿Es esta otra chica de usar y tirar del jovencito Harry Styles?
No me sentó bien la pregunta en general. Pero sabía que a la que no le sentaría nada bien seria a Liz. En ese momento y un pensamiento se apoderó de mí. Paré. Apreté más fuerte la mano de Liz. Miré al paparazzi que había soltado tremenda pregunta y le dije:
- No es ninguna cualquiera, es mi novia así que te exijo un poco más de respeto.
Sabía que Liz me estaría mirando con la boca abierta o quizás enfadada porque le había dicho al mundo que ella y yo estábamos juntos, pero me daba igual. El mundo lo tenía que saber o sería peor, habría rumores, más preguntas incómodas y demás. Porque yo no pensaba dejar de salir por ahí con ella así que lo mejor era reconocerlo de una vez. Y que fuera de mi boca.
Me giré hacia ella y le planté un beso en los labios. Al principio la pilló por sorpresa pero después noté como se relajaba y se dejaba llevar.
- Ahora, por favor, déjenos pasar – Dije cuando terminé.
Pensé que ahora vendrían incluso más preguntas y atosigamiento. Pero para mi sorpresa se echaron a un lado y me dejaron pasar sin problemas. Quizás les había pillado tan de sorpresa que no habían sabido reaccionar.
Al fin salimos de allí y pudimos continuar camino hacia el coche, más tranquilos. Aún cogidos de la mano.
- Lo siento – Le dije.
- ¿Por qué? – Contestó – Ha sido más romántico que… ¡Que te pidan matrimonio! La verdad…
- Pensé que…
- Bah, algún día tendría que pasar y más si me voy a quedar. Además, ahora también tengo una anécdota romántica que contar a mis nietecitos.
- Nuestros nietecitos.
- Bueno, sí, eso, lo que sea – Contesto riendo pero me apretó la mano.
Le devolví el apretón mientras seguíamos cambiando por aquella calle de Londres rumbo al coche y con unas sonrisas de idiotas.

[Narra Niall]

Llegué a su casa diez minutos antes. No sabía qué hacer. Quizás sus padres nos e habían ido aún y la liaba si llamaba al telefonillo. Le di un toque y me llamó.
- ¿Qué haces? ¿Por qué me llamas? – Me dijo - ¿Vas a llegar tarde o algo?
- No, no ya estoy aquí abajo – Dije nervioso. ¿Por qué estaba nervioso? – Es que no recuerdo que piso era.
- El tercero B. Anda llama, que te abro.
Le colgué y llamé. Abrí la puerta y pasé al portal, avancé hasta el ascensor, nunca había llegado más lejos de ahí. No sabía cómo sería su casa ni su cuarto ni nada.
Subí por las escaleras. No tenía ganas de esperar a que llegara el ascensor y después tener que estar dentro de él, ahí, quieto.
Cuando llegué al rellano supe perfectamente cuál era su casa, básicamente porque ella estaba allí con la puerta abierta esperándome apoyada en el quicio de esta.
Vino corriendo hacia mí y dio un salto y yo la agarré. Sus piernas rodeaban mi cuerpo, sus manos se apoyaron en mi cuello y sus labios buscaron los míos. Me besaba mientras sonreía. Estaba feliz.
Ahí estábamos los dos besándonos en medio del rellano. Ojala hubiera podido parar ese momento y que no acabara nunca.
Se bajó al suelo y me miró sonriente. Llevaba una camiseta de estar por casa y unos pantalones de chándal cortos. Iba bastante informal.
 - He preparado la cena – Dijo cogiéndome la mano y llevándome hacia la puerta de su casa.
En cuanto crucé el umbral escuché una música. En seguida caí en que canción era, ‘Tell the world’ de Olly Murs. Olly era un buen amigo nuestro y había sido nuestro telonero así que me sabía todas sus canciones.
- No sabía que te gustaba Olly – Le dije.
- ¡Me encanta! – Contestó – Voy a enseñarte mi humilde morada.
La casa era pequeña. Nada del otro mundo. Tenía un salón comedor, al lado se encontraba la cocina y un baño. Después había un pasillo donde estaban los dos cuartos, el de sus padres y el de ella, y otro baño más. La verdad es que era una típica casa de familia.
Su cuarto fue lo último que me enseñó. Le daba vergüenza. En cuanto entre entendí el por qué. No tenía nada que ver la decoración de éste con la personalidad de Charlie. Ella era más madura y artística. El cuarto era demasiado rosa y tierno. Era más un cuarto de una chica de ocho años que de una de dieciséis.
- Mi madre no me deja cambiarlo – Dijo – Pero aun me queda enseñarte mi parte favorita.
Se giró hacia el armario, que era blanco y bastante grande. Abrió las puertas. Y entonces vi que tenía las caras interiores de las puertas del armario llenas de pegatinas, fotos, recortes de revistas. Y sobre todo, dibujos, que me apostaba lo que fuera, había hecho ella. Eran preciosos.
- No le hace mucha gracia pero como no se ve, me dejo hacerlo – Dijo triunfante.
- ¡Es genial! – Le dije.
Sonrió.
- Venga y ahora a comer que te he hecho pasta. Espero que esté buena. Creo que me he pasado un poco al cocerla, aunque bueno he hecho el tiempo que ponía en la receta pero aun así…
La callé con un beso.
- Seguro que esta buenísimo.
Y lo estaba. Había hecho espaguetis a la boloñesa y le habían salido geniales. No paramos de reírnos durante toda la cena. Me encanta hablar con ella, era todo fácil y sencillo. Hacía mucho que no me sentía así con nadie, hablábamos de todo y éramos nosotros mismos. Seguía teniendo su punto tímido pero, para mi gusto, eso la hacía más sexy.
Tras la cena nos sentamos en el sofá. Pusimos la tele pero no tardé mucho en dejar de echarle cuenta y centrarme en ella. Le besé el hombro. Me miró. Yo seguí subiendo hacia su cuello dándole besos. Llegué a la mejilla y me dirigí hacia su boca.
Pero ella giró la cara antes de que yo llegara, dándome ella el beso a mí. Me sorprendió y sonreí ante ese descaro impropio en ella.
Empezamos besándonos y no se muy bien cómo, acabé tumbado en el sofá con ella encima mía. Aún besándonos y acariciándonos.
No aguanté mucho aquella situación. Sabía que ella había insinuado que hoy acabaríamos haciéndolo pero no quería presionarla. Aún así mi cuerpo reacción ante esa situación.
Se dio cuenta y rió. Se levantó del sofá sin decirme nada. Me cogió la mano y me levantó. Me llevó hasta su cuarto y me dejó sentado en su cama.
No sabía qué hacer, ella estaba tomando las riendas de la situación y eso me gustaba. Se quitó la camiseta y se quedó en sujetador. Tuvo un momento de timidez, se lo noté, pero le volvió la seguridad que estaba teniendo y se bajó los pantalones. Estaba en ropa interior delante de mí. No era la primera vez que la veía así, pero era diferente, ahora estaba de frente, no se ocultaba ni estaba ruborizada, estaba segura y sexy.
Se acercó a mí, la rodeé con los brazos y la tiré a la cama conmigo. Yo me encargué de quitarle el sujetador y de hacer el resto. Se notaba que estaba nerviosa pero segura de que era lo que quería hacer. Pero ahora todo esto era nuevo para ella así que yo me hice con las riendas de la situación.
La primera vez fue torpe por su parte y con dudas. Pero yo me empeñé en que todo fuera bien y pudiera tener un buen recuerdo de este día. Pues no lo olvidaría. A la segunda la cosa fue mucho mejor, ella estaba más tranquila y relajada y disfrutamos mucho más los dos.
- A partir de hoy lo vamos a hacer todos los días – Dijo.
Reí por su frase y la besé. 

sábado, 16 de junio de 2012

Capitulo 29

Cariños mios os pido un favorcito, que me sigais a una de las personas mas importantes de mi vida, es nuevo en Twitter y drectioner, es @AgusLachowski y mola demasiado.
Y si no seguis a @LadyHaappiness estais OBLIGADOS a hacerlo, me ayuda mucho con la historia cuando me bloqueo y lo corrigue antes de que lo suba por si me dejo alguna falta o algo.
¡Quedan pocos capitulos asi que espero que este os guste mucho!
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Capitulo 29.
[Narra Alba]
Danielle nos ayudó un poco a organizarlo todo. Aunque la verdad es que en la azotea había una piscina, pistas de tenis y una zona con mesas donde haríamos la cena.
Unimos unas cuantas y pusimos unos manteles. Llamamos al restaurante de comida asiática y compramos algunas bebidas para después. Menos mal que el tiempo acompañaba y hacía bastante calor por la tarde, lo que significaría que por la noche haría una temperatura agradable para una cena al aire libre.
Los chicos llegaron sobre las ocho. Charlie vino con ellos y Ed no tardó mucho más en llegar.
Ed nos habló de su gira por EEUU que acaba de terminar. Era un chico increíble y muy gracioso. Aunque se notaba que era algo tímido, con los chicos se comportaba con naturalidad. Era gracioso que me flipara de esa forma al pensar que estaba hablando con Ed Sheeran, de quién tengo todas las canciones en el iPod, ya que estaba sentada con los chicos de One Direction e incluso salía con uno y vivía con él. Pero a ellos no los veía ya como One Direction, si no como mis amigos, y con Ed aun no me había acostumbrado.
- Bueno Charlie, el año que empieza es tu último año de instituto, ¿qué vas a hacer después? – Le preguntó Danielle.
- Pues, no sé. Creo que haré Bellas Artes.
- ¿Bellas Artes? – Le preguntó Liz sorprendida – Con las notas que sacas pensé que harías derecho o medicina, o algo así.
- Eso es porque no la has visto pintar.
- ¿Y tu padre que opina de eso? – Preguntó Liam. Todos sabíamos que el padre de Charlie era muy especial.
- Pues, me da igual lo que opine, con mis notas puedo conseguir una beca y como soy de mayo ya tendré los dieciocho, así que hare lo que quiera.
- ¡Así se habla! – Dijo Harry.
- ¿Y vosotras qué vais a estudiar el año que viene? – Nos preguntó.
No lo había pensado. Lo tenía más o menos claro pero no estaba segura. Y ahora menos, porque intentaba planificar mi futuro incluyendo a Louis. Pero claro, luego me daba cuenta de que eso no era posible. Siempre había querido hacer periodismo. Me encantaba el deporte y entendía y quería ser periodista deportiva. Tenía nota para ello y me habían cogido, pues echamos la suscripción antes de venirnos a Londres, aunque aun tenía que aceptar la plaza. Liz lo tenía más complicado, quería estudiar Relaciones Públicas, algo que le pegaba mucho. Pero no había alcanzado la nota y estaba en lista de espera. Aun así ella no perdía la esperanza.
- Yo voy a hacer Relaciones Públicas – Dijo.
- ¿De discotecas? – Rió Louis.
- Exacto y la voy a estudiar aquí, en Londres – Continuó ella.
Había oído pero no había escuchado. Hasta que mi cerebro comenzó a procesar la información recibida, lentamente. ¿Qué había dicho? No sé que de Londres… ¿¡Qué iba estudiar aquí!? ¿¡QUÉ!? Finalmente procesé sus palabras y la miré con una cara que claramente expresaba ‘¿Qué coño acabas de decir?’
Ella no me vio la cara, Harry la estaba abrazando, mientras gritaba. Supongo que al igual que yo, él no sabía nada. Liz era así. A veces se le ocurría algo en el momento y lo soltaba sin darse cuenta que hay cosas que hay que pensar antes de decir y comentar con la gente a la que le puede afectar esa decisión. Recuerdo cuando se tiñó. No se lo dijo a nadie y de repente apareció con el pelo de otro color. Ella dice que es que llega un momento en que su vida la aburre y que necesita un cambio y hace lo primero que se le viene a la cabeza. Hizo exactamente lo mismo la vez que se hizo el piercing de la nariz, el cual no le duró ni un año, se cansó enseguida. Aquella vez al menos me aviso a mí, aunque fue para que la acompañara porque no quería ir sola, si no, tampoco me hubiera dicho nada. A veces se pasaba de independiente. Y esta era claramente una de esas veces.
Aparté la vista de ella, ya hablaríamos en otro momento. Miré a Louis quien me estaba mirando con una extraña expresión en la cara. Supongo que esperaba que yo dijera que también me quedaba o algo así. Su expresión cambió al verme la cara, supongo que se daría cuenta de que yo no tenía ninguna noticia por el estilo. Me medio sonrió como dándome ánimos. Y en ese momento me enfadé mucho con Liz, más que porque no me hubiera dicho nada, estaba enfadada con ella por que se quedaba. Estaba celosa, la envidiaba. Ella podría estar con Harry y los chicos y yo tendría que despedirme de Louis. Fueron solos unos segundos. Después lo pensé mejor, era mi amiga y se merecía ser feliz, además vendría a visitarla.
- ¡Esto estaba buenísimo! – Dijo Niall dándose palmadas en la barriga - ¡Y Liz se queda por aquí, esto hay que celebrarlo!
- ¡Eso! ¡Vayamos a la piscina!
- Hay que hacer dos horas de digestión y es de noche- Dijo Liam.
- Si te metes con cuidado y primero te mojas las muñecas y la nuca, no pasa nada – Dije yo.
- No seas un bajona Liam, solo se vive una vez – Dijo Zayn guiñándole un ojo.
- Vale pero con cuidado todos,  eh – Añadió
- Vale, papa Liam – Dijo Ed riendo.
Aunque no le hicieron caso. Zayn, Niall y Ed ya estaba dirigiéndose a la piscina, quitándose la ropa. Charlotte fue tras ellos peleándose con Harry porque este quería empujarla, pero al final dejo que se metiera ella sola. No se quitó el vestido, era demasiado vergonzosa para eso. Yo me senté en una de las hamacas, la verdad es que no me apetecía bañarme. Liam y Danielle se sentaron en el bordillo e hicieron todo lo que les había dicho. Liam obligó a Danielle a hacerlo otra vez, ambos se quitaron la camiseta y se metieron en pantalones. Louis se dirigió hacia mí, venía hablando con Liz.
- ¿Venís? – Nos preguntó Louis cuando llegaron, Liz se había sentado en la hamaca de al lado.
- A mi no me apetece – Le dije.
- Ni a mi – Contestó Liz y me miró con cara de ‘sé que tenemos que hablar’.
- Vale, pues me voy contoneándome.
Louis se alejó moviendo el culo de una forma muy graciosa.
- ¡Qué sexy! ¡Quién estuviera contigo! – Le dije riendo.
Movió más el culo, se quitó la camiseta y los pantalones y se metió en la piscina.
- Es único – Dijo Liz riendo.
- Bueno, creo que tienes algo que contarme. No se, llámame loca – Le dije muy seria.
- Lo sé, lo siento – Empezó – Pero es que… Ya sabes cómo soy, ni siquiera lo he hablado con mi madre, solo fue una idea que me vino a la cabeza y la solté.
- Si, eso es muy tú – Le dije.
- Perdóname…
- ¿Lo vas a hacer? – Le pregunté.
- Si. Si mi madre me deja sí. A ver, no he entrado en la carrera que quiero y, seamos realistas,  no creo que entre, estoy como la doscienta en la lista. Además quieras o no este es mi país y mi ciudad favorita, hablo bien el idioma y casi nada me ata a España.
- Además Harry esta aquí… - Le dije.
- Harry es solo un 5%... – Vio mi cara de ‘¿un cinco enserio?’- Bueno vale un 20… O quizás un 30% de por qué me quiero venir a estudiar aquí.  ¿Y tú que vas a hacer? – Me preguntó.
-¿Cómo? No te entiendo…
- ¿De verdad creías que me iba a venir aquí sin ti? Ósea, entiendo que a lo mejor no te dejan, pero tendremos que intentarlo. Es más, ni si quiera yo sé si me dejaran quedarme.
La idea de estudiar allí me encantó. Aunque siendo realistas no creo que fuera posible. Liz lo tenia más fácil, ella era inglesa y tenia familia aquí. A mi seguro que me ponían mil problemas para estudiar aquí y a mis padres no les haría mucha gracia tenerme tan lejos.
- Bueno, ya veremos… - Empecé a decirle pero Harry me interrumpió.
Apareció chorreando y se tiró encima de Liz, iba en calzoncillos. Justo me reía de ellos cuando apareció Louis e hizo exactamente lo mismo conmigo, también iba en calzoncillos.
- A la piscina, venga – Dijo Harry cogiendo a Liz.
- Eso, que ya estáis mojadas, ya no tenéis excusa – Dijo Louis tirando de mí.
Liz se quitó la camiseta y se metió con los shorts. Yo llevaba un vestido, no sabía qué hacer. Pero Louis no me dejó pensarlo mucho. Me tiró con él a la piscina con la ropa puesta.
Lo pasamos genial. Hacía mucho que no me bañaba en una piscina con amigos, ahogándonos unos a otros, salpicándonos, y viendo quien aguantaba más sin respirar. Parecía que éramos unos críos, pero nos lo estábamos pasando genial. Sin preocupaciones ni responsabilidades. Sólo un grupo de amigos en una piscina.
[Narra Harry]
Estábamos todos empapados. Y hacía frío fuera de la piscina. Ya era medianoche y las temperaturas habían bajado. Charlotte y Niall se fueron a casa de éste a secarse y Danielle y Liam hicieron lo mismo. Luego se pasarían por casa para seguir la fiesta. Ed y Zayn se fueron juntos y nosotros cuatro fuimos al apartamento a cambiarnos y esperar a los demás. Ed, Louis y Alba bajaron por el ascensor pero yo le pedí a Liz que bajáramos por las escaleras. Quería hablar con ella.
- ¿Es seguro? – Le pregunté.
- Si te soy sincera, no – Me contestó bajando los escalones dando saltitos.
- ¿Cuándo lo sabrás seguro? – Insistí.
- Pues tengo que hablarlo con mi madre, no creo que me ponga muchas pegas, pero tampoco lo sé seguro. Es que aquí quitándoos a vosotros no conozco a nadie… Y si tú y yo – Fui a interrumpirla – No, Harry, déjame hablar. Sé que ahora estamos bien, pero tú y yo puede que algún día lo dejemos. Nadie sabe que va a pasar, y entonces yo estaré sola… Y no sé.
- Harás amigos. En el fondo eres simpática – Le dije riendo – Además aunque lo dejemos, no te dejaré sola. Es un cliché, lo de ser amigos después de una ruptura, pero yo de verdad que lo intentaré.
Se acerco a mí y me besó tiernamente en los labios.
- Quiero intentar convencer a los padres de Alba para que ella también se quede. Será difícil pero ella es uno de los motivos por los que no se si quedarme. Es como mi hermana, no podría vivir tan lejos de ella.
- Primero convence a tu madre y después ya veremos como hacer que Alba se quede. Yo te ayudaré.
- ¿Sabes? – Me dijo – Nunca, jamás, había estado tan bien con alguien. Es cursi, pero verdad. Creo que esos rizos tienen la culpa – Dijo revolviéndome el pelo, que se me había secado y estaba todo alborotado.
- Es un secreto, pero los rizos son mi arma secreta – Reí.
Me acerqué a ella y la cogí en volandas. Ella se revolvía queriéndose bajar, decía que nos íbamos a caer por las escaleras.
- Si no te paras de mover seguro que nos caemos – Le dije sujetándola con más fuerza – ¿Quieres ser una persona delicada por una vez? Cómo una princesa.
- Perdona – Dijo estándose quieta – Pero yo soy tan delicada como un  pétalo de rosa, para que los sepas.
Reímos los dos con su comparación. Estaba feliz. No recordaba estar así de feliz desde hacia tiempo. Era como salir con mi mejor amiga, había muchas risas y pocas peleas, por no decir ninguna, aunque llevábamos poco tiempo. Además estaba el sexo, que era increíble y de vez en cuando también teníamos nuestro momento romántico. Era la relación perfecta y ahora que sabía que había una mera posibilidad de que no se acabara en una semana, pensaba hacer lo que fuera necesario para que así  fuera.
[Narra Niall]
- Besaría cada una de las pecas de tu piel – Le dije mientras miraba como se cambiaba.
Charlotte era una chica tímida y que se avergonzaba de su cuerpo. Pero cuando fui a salir de la habitación para dejarle intimidad mientras se cambiaba me pidió que me quedara y me dejó verla. Sólo estaba en ropa interior, que era casi como estar en bikini, pero aun así fue un momento muy excitante e íntimo. El hecho de que aun no lo hubiéramos hecho no me impacientaba aunque tenía que reconocer que estaba deseándolo. Pero la apreciaba mucho, es más, la quería. Y quería que ella estuviera cómoda y lista. No me importaba esperar, no por ella.
- Te quedarías sin besos, los agotarías todos – Dijo riendo.
- En ti no me importaría – Le contesté.
 -Vete cambiando tu también anda, que no quiero que lleguemos los últimos – Dijo mientras se ponía la camiseta y las calzonas que le había dejado.
- Estas muy sexy vestida de mi – Dije acercándome a ella.
- ¡Para! ¡Venga! ¡Cámbiate! – Dijo pero no me apartó de su lado.
Le di un beso y me alejé hacia el armario. Cogí lo primero que vi y me cambié de espaldas a ella.
- Contempla mi cuerpo – Le dije riendo.
De repente sentí sus manos en mi espalda. Acariciándome. Me di la vuelta y la estreché entre mis brazos.
- ¿No decías que no querías llegar tarde? – Le susurré.
- Bah, por unos minutitos no pasa nada – Dijo riendo y besándome.
Tras unos cuantos besos de más, subimos al apartamento. Ya estaban allí Zayn y Ed, Danielle y Liam aun no había llegando.
- ¿Aun no han llegado Liam y Danielle?– Pregunté.
- No, y suponemos con que se están entreteniendo – Dijo Louis con cara pícara.
Zayn y yo empezamos a hacer gestos en plan, ’¡Eh eh están haciendo cosas de mayores!’. Harry se unió a nuestro baile. Liz, Alba y Charlotte nos miraban divertidas y Ed se puso a improvisar un rap sobre el tema. Louis lo acompañó haciendo un beatbox malísimo.
- Eso déjamelo a mí – Dijo Liam entrando en el apartamento.
- Si y dejadme a mí lo de bailar chicos – Añadió Danielle riendo.
- ¡Ya estamos todos! – Gritó Zayn.
Todos gritamos y aplaudimos. Parecíamos imbéciles, pero así éramos nosotros. Nos sentamos en el salón y nos tomamos unas copas mientras charlábamos. Entonces me acordé de que no le había contado a Alba mi conversación con el padre de Charlie que había tenido hace unos días. Además quería hablar del hecho de que Liz se quedaba, quería saber que pensaba hacer ella.
- ¿Vienes al balcón a hablar un ratito? – Le dije.
- ¡Claro! – Me dijo levantándose.
Salimos al balcón.
-Te tengo que contar mi conversación con el padre de Charlie.
- ¡Verdad! ¡Quiero saberlo todo!
- Pues a ver, quedamos el otro día, el miércoles creo… Si, el miércoles. Quedamos en la cafetería de Charlotte a la hora de comer así después se iría con ella a casa que sale sobre esa hora…
- No te andes por las ramas – Me interrumpió.
- Es un hombre serio y un poco chapado a la antigua, pero no es mala persona. En el fondo lo entiendo, lo que más le echa para atrás es que soy famoso y no quiere que trastoque la vida de su hija, ni que la convierta en alguien famoso le llene la cabeza de pajaritos o le haga daño. Básicamente tiene miedo. Es comprensible, muchos famosos hacen barbaridades jóvenes, se casan, o cosas así. Él quiere que la vida de su hija siga siendo normal. Y bueno en ese punto, ambos pensamos lo mismo. Además le puse a vosotras y a Danielle de ejemplo. Vuestra vida sigue siendo normal…
- ¿Todo arreglado entonces? – Le pregunté.
- Bueno, me disculpé por mi comportamiento en el portal. Aunque obviamente no me arrepiento – Dije riendo.
- ¿Te deja estar con Charlotte o no? – Dijo.
- ¡Pues si! Le caí bien. Si es que, soy un encanto. Seguirá teniendo toque de queda y no podrá venir a Premières ni a viajes ni nada de eso, pues aún es menor de edad y eso… Pero puedo estar con ella y verla  - Dije radiante.
Me abrazó.
- ¡Cómo me alegro por vosotros! – Dijo mientras me abrazaba.
Siguió abrazándome más tiempo, muy fuerte. Noté que le pasaba algo. Se separo de mí y se apoyó en la barandilla, mirando la ciudad.
- Como pasa el tiempo, ¡eh! – Dijo con voz triste.
- ¿Qué te pasa? – Le pregunté.
- Queda una semana – Dijo – Este día, la semana que viene, será mi último día aquí.
Hablando de mis problemas con Charlie y su padre, me había olvidado por completo de lo que Liz había dicho y de cómo eso afectaba a Alba.
- Pero, pero, pero… – Empecé – Pero Liz se queda… ¿No podrías quedarte tu también?
- No creo. Yo soy una chica normal Niall. No soy de aquí, mi familia y amigos están allí, tengo ya plaza en la universidad y no tengo dinero para vivir aquí… ¿Cuántas chicas normales conoces que se puedan ir a otro país a estudiar lo que quieren?
- ¿A cuántos chicos normales conoces tu que quedan terceros en un programa de televisión, donde hacen cuatro amigos increíbles y después graban un disco y se hacen famosos y cumplen su sueño?
- A cinco - Dijo con una sonrisa.
- Fíjate, la friolera cifra de cinco, no sólo uno, si no cinco. Si ellos cinco pudieron tu puedes. Pero tienes que intentarlo, no te puedes rendir.
La miré. Estaba llorando. Me acerqué a ella y la abracé.
- No creo que sea posible – dijo entre sollozos.
Alguien abrió la puerta.
- Niall cariño me tengo que ir… Ah, oh, lo siento – Era Charlotte - ¿Estás bien Alba?
- Si, si –Contestó ésta apartándose de mí y secándose las lagrimas – Niall acompáñala a casa otro día seguimos hablando. Espero verte pronto Charlie.
- Igualmente – Dijo sonriendo.
Le di un beso en el pelo y salí del balcón. Estaba apenado por Alba. No quería que se fuera, me había acostumbrado a tenerla en mi círculo de amigos y era una gran chica.
Le conté a Charlie lo que pasaba en el taxi camino a su casa. Estaba totalmente de acuerdo con que teníamos que hacer algo. No se podía ir.
Íbamos tarde así que no pudimos disfrutar de su portal como solíamos hacer.
- Mañana estoy sola en casa- Dijo dándome un beso de despedida – Mis padres se van a cenar por ahí. Querrás… ¿Querrás venir a cenar a mi casa y a ver una peli y eso?
Sabía lo que me estaba proponiendo. No era tonto.
- ¿Segura? – Le pregunté.
- Muchísimo – Me volvió a besar y abrió la puerta – Mañana a las ocho aquí.
Puse el pie en la puerta para que no se cerrara, la abrí, entré, le cogí la mano y la volví a besar.
[Narra Louis]
- Niall me ha dicho que no estabas en tu mejor momento – Le dije al entrar.
Estaba de espaldas a mí, mirando a la calle.
- La verdad es que he tenido días mejores, para que mentir – Me contestó sin darse la vuelta.
Me acerqué a ella y la abracé por detrás. Enterré mi cabeza en su pelo y le di un beso en el cuello.
- Me encanta como te huele el pelo – Le dije.
- Sabía que sería duro. Aún así decidí vivir el momento, pero ahora queda una semana y ya ni siquiera me sirve esa filosofía. No puedo quitarme de la cabeza que cada segundo que pasa está más cerca la despedida.
- Quizás podamos hacer algo, no sé… - No sabía que decir, el simple hecho de pensarlo me destrozaba.
- Mira - Dijo dándose la vuelta- Si Liz se queda podré venir a visitarla…
- Yo iré a España siempre que pueda, llevaremos la relación a distancia – Le dije.
- No, lo dejaremos – Dijo con dureza.
La miré extrañado.
- Lo siento, no estaremos juntos cuando me vaya. No quiero hacerte eso. Me parecería egoísta y tampoco me lo voy a hacer a mí. Tú irás de gira de aquí para allá y conocerás chicas, y no quiero que no disfrutes de eso por mí, que estaré a miles de kilómetros. Tampoco quiero que sigamos juntos y me engañes. Sé que no serias capaz, pero la distancia hace mucho. Además para mi seria más fácil estar en España sin tener un novio que vive en otro país y al que no puedo ver ni si quiera muy a menudo. Porque ya sabes cómo son tus años, andáis de aquí para allí todo el tiempo, Estados Unidos, Australia… Si, quizás consigas venir a España pero, ¿crees que os van a dejar venir muy a menudo? Y yo tendré que estudiar y sacarme una carrera para tener un futuro y no podré venir aquí cada dos por tres. No perderemos el contacto, eso te lo prometo… Pero no estaremos juntos. – Suspiró  y se apartó de mí – Y ahora vamos dentro con los demás.
- Se han ido todos – Le dije – Zayn y Ed han ido a tomar algo y Danielle y Liam se han ido a casa de éste, estaban cansados. Cuando entré, Harry y Liz estaban en el sofá muy entretenidos, supongo que ya estarán en la cama.
Se dirigió a la puerta y la abrió. Sin decir nada entró al salón. La seguí. Su discurso me había dejado sin palabras. Pero al fin había reaccionado. Me acerqué a ella, le cogí los brazos y la giré. Estábamos muy juntos, su cara estaba a pocos centímetros de la mía. Le agarré la cabeza con cuidado.
- Te irás, lo dejaremos, lo que sea… - Empecé – Pero ahora estas aquí. Aquí conmigo. Aún tenemos días por disfrutar. ¿Me oyes? Aún hay tiempo para estar juntos y no lo pienso desperdiciar – La besé – Lo voy a empezar a aprovechar ahora mismo.
Le cogí la mano y la llevé a mi cuarto. Empecé a darle besos. En un ojo, en el otro. En la nariz. En los labios. En una peca que tenía en el cuello. En la oreja izquierda, en la derecha, en el piercing que tenía en ésta. Le besé la clavícula y le quité la camiseta. Le besé los hombros y el ombligo. Y le quité los pantalones. Le besé cada cicatriz que tenía en las piernas y cada lunar. Levaba chanclas así que no me fue difícil quitarle los zapatos. Se tumbó en la cama.  Y se quitó el sujetador. Le besé los pezones. Y ella me besó la frente. La miré. Estaba llorando. Le besé las lágrimas.
La dejé tumbada en la cama y me desnudé. Me tumbé con ella. Y lo hicimos. Lentamente. Disfrutando el uno del otro. Fue el momento más íntimo y romántico que había tenido con nadie. Fue especial. No sería la última vez que lo hiciéramos antes de que se fuera. Lo haríamos muchas veces más, eso lo tenía claro. Pero lo hicimos como si fuera la última vez. Fue perfecto, siempre decía que había sido perfecto, pero esta vez lo fue.
Se quedó frita después de hacerlo, la verdad es que había sido más largo de lo normal. Lo cual había sido genial. Pero yo no podía dormir. Me había quedado pensando en su discurso, en todo lo que había dicho. Tenía razón en algunas cosas, pero me dolía pensar en ello. Quizás hubiera alguna solución. Me quedé dándole vueltas, tenía que encontrar una solución.

domingo, 10 de junio de 2012

¡Aviso!

¡Hola corazones! Os aviso por aquí de que en este blog: http://vashappeninpotatoeeees.blogspot.com.es/ se han copiado partes de mi novela. Pensé que lo deberíais saber, si.. ¡SOY ALGUIEN EN ESTE MUNDO DE LAS NOVELAS, ME PLAGIAN WUHAHAHAocya, pero en serio para que lo sepáis. Os loveo.

Capitulo 28


Capitulo 28

[Narra Liz]

Después de la ducha decidimos no salir del hotel. Estábamos exhaustos y no nos apetecía mucho eso de arreglarnos y demás. Así que Harry llamó al servicio de habitaciones y pidió una pizza y un par de cervezas, decidimos quedarnos a cenar en la habitación.

Cenamos tirados en la cama y con la televisión de fondo aunque no le echamos mucha cuenta, preferimos estar hablando de esto y de aquello, de nada en particular y de todo un poco. Me habló del nuevo disco, el cual ya estaba casi terminado y me dijo que tenía que ir algún día a los ensayos, que se lo pasaban muy bien 
y se reían mucho, además desayunaban en la cafetería de Charlie así que la vería a ella también.

Yo sonreía como una idiota mientras él me incluía en sus planes, en su día a día. Obviamente él no era consciente pero para mi significaba mucho ese gesto. Que me estuviese invitando a participar en su vida de esa manera…

- ¿Por qué sonríes como una idiota? – Me preguntó sacándome de mis pensamientos.

- Estoy feliz. ¿Qué pasa? ¿No puedo? – Le contesté.

- Sí, claro… Tu felicidad es mi felicidad – Dijo haciendo gestos teatreros –Y, ¿por qué estás feliz? ¿Tengo yo algo que ver?

- Bah, levemente. Es sobre todo por la pizza.

- Te entiendo, la pizza es demasiado – Rió – Por cierto, mañana saldremos tempranito, quizás antes de comer.

- Cuando quieras, conduces tú.

- También es verdad, harás lo que yo diga.

- Flipado, más quisieras.


- ¿Ah no? ¿Y si te digo que me beses no lo harás?

Le negué con la cabeza muy digna. Se hizo el sorprendido y después puso cara de pena. Reí.

- ¿Qué mal actor eres? – Le dije.

- ¡Qué va! ¡Pero si en iCarly lo bordé!

- Discrepo – Le dije riendo.

- Eso ha dolido – Se llevó la mano al pecho como si le hubieran dado con una flecha o algo y se dejo caer 
hacia atrás.

Me acerqué a él y le besé.

- Al final vas a tener razón y hago lo que me dices – Le dije.

Se incorporó un poco y me devolvió el beso. Su boca sabía a tomate y queso.

[Narra Alba]

Me levanté demasiado temprano. Lo cual no era normal en mí porque solía dormir mucho. Pero yo era así de fantástica. El día en el que estaba en una casa extraña y que debería dormir más para así no tener que levantarme mientras Louis dormía o que ir a despertarlo al cuarto de su hermana, molestando así también a ésta, ese día, me levantaba temprano. Ahora lo que me quedaba era dar vueltas por la cama hasta que fuese una hora más normal. Me daba mucha vergüenza levantarme. Podría estar todo el mundo aun durmiendo y no era plan que yo deambulara por la casa así como así, o quizás solo estaba despierta Jay y tampoco me apetecía una charla a solas con la madre. Era muy vergonzosa para este tipo de situaciones.

Hice tiempo pensando en esto y aquello. Le hablé por ‘WhatsApp’ a Liz, pero la imbécil seguro que estaba dormida y no podía ejercer de mejor amiga entreteniéndome. Le hablé a Niall pero tampoco me contestó, era demasiado temprano para que estuviera despierto teniendo vacaciones.

Cuando ya llevaba casi una hora no aguanté más y le hablé a Louis. Pero tampoco me contestó, así que me desesperé y empecé a darle toques y más toques. No me contestaba. Decidí llamarle pero no me lo cogía.

- ¿Tan profundo tienes el sueño? ¿En serio?- Dije en voz alta hablando sola.

Suspiré. En ese momento llamaron a mi puerta. Me puse nerviosa ¿Habría hablado muy alto y había despertado a alguien?

- ¿Sí? – Pregunté susurrando.

Abrieron la puerta de la habitación de Louis y apareció Fizzy.

- He escuchado como hablabas, aunque no te he entendido, y pensé que estarías despierta y eso…

Se notaba que estaba un poco nerviosa, era normal apenas nos conocíamos. Le sonreí.

- Estaba insultando a tu hermano en español – Le dije.

- Eso está bien – Rió – Voy a bajar a desayunar, ¿quieres venir?

- Si, por favor, me muero de hambre.

Mientras bajábamos por las escaleras le enseñé algunas palabrotas en español. No muy fuertes tampoco 
quería ser una mala influencia.

- Gracias, así cuando las gemelas se pongan ‘pesadas’ – Dijo la última palabra en español- Podré 
desahogarme sin que mamá me riña.

- Las hermanas pequeñas a veces pueden sacarte de quicio – Dije.

La verdad es que no tenía hermanas, pero a veces Liz era como una hermana pequeña, pesada e insistente. 
Así que sabía lo que era, más o menos.

Jay estaba despierta tomando un café en la mesa de la cocina.

- Buenos días chicas – Dijo con una sonrisa – Hay café, té, galletas, cereales y pan de molde.

- Muchas gracias – Dije tímidamente.

Mientras, Fizzy se movía por la cocina preparándose su desayuno.

- ¿Qué quieres? – Me dijo Fizzy con una caja de cereales en las manos.

- Eso mismo. ¿Están buenos?

- ¡Mucho! – Dijo cogiendo dos tazones.

- Bueno chicas, me voy a despertar a las gemelas y me voy que he quedado. Vendré para el almuerzo 
español – Me miró sonriendo – Le he dejado en el cuarto a Louis algo de dinero para el supermercado.

- ¡Muchas gracias Jay! No hacía falta.

- Espero que la comida esté muy rica – Dijo levantándose y apretándome el brazo en un gesto cariñoso – Y 
tu pórtate bien – Le dijo a Fizzy.

- A mi no me lo digas, díselo a las enanas – Contestó ésta.

Justo cuando terminé de desayunar bajaron las gemelas. Las ayudé a preparar el desayuno con Fizzy.

- Te tenemos que enseñar nuestro cuarto – Dijo Phoebe mientras se tomaba el Nesquick.

- Eso, está muy chulo – Añadió Daisy.

- En cuanto acabéis de desayunar me lo enseñáis

- Y nos ayudas a vestirnos para acompañarte al supermercado – Dijo Daisy.

- ¡Si, por favor!  - Comentó Phoebe mientras se comía la última galleta.

Terminaron de desayunar, lo recogimos todo y subí con ellas a su habitación. Nada más entrar se me 
escapó una risita. Estaba lleno de pósters de los chicos. Del grupo en sí y de algunos individuales. Había uno 
de Harry encima de una de las camas y uno de Niall encima de la otra.

- Esta es la mía - Dijo Phoebe señalando a la que tenía el póster de Niall.

- Y la mía es esta – Dijo Daisy señalando a la otra.

- ¿Así que a ti te gusta Niall y a ti Harry?

- Harry es el más guapo - Dijo Daisy muy segura. Irremediablemente me acordé de Liz.

- No, Niall es más guapo y  prometió esperarme.

- Y tú te lo crees – Le dijo Fizzy.

- Pues tú con Zayn tampoco te vas a casar ¡Ea! – Dijo Daisy defendiendo a su hermana gemela.

Miré a Fizzy y ésta se ruborizó.

- Te entiendo - Le dije – Zayn es demasiado.

- Además de verdad. Si no fuera como mi hermano le metía cuello – Era Louis que había aparecido por 
detrás de la puerta.

- Ya era hora bella durmiente – Le dije.

- ¡Beso, beso! – Gritaban las gemelas bailando por la habitación.

- Sois muy chicas para eso – Comentó Louis riendo – Me voy a desayunar algo y a la ducha – Iros 
vistiendo que tenemos que irnos.

- Siiiii papá – Dijo Fizzy y se alejó hacia su habitación - ¿Vienes ahora a ver que me pongo? – Me 
preguntó.

- En cuanto vista a estos dos monstruitos – Le dije.

- De monstruitos nada, somos princesas – Comentó Daisy.

Y efectivamente eran princesas. Y cómo tal tenían que ir perfectamente vestidas y obviamente de rosa. Phoebe eligió un vestido y Daisy unos pantalones a juego con una camiseta. Estaban las dos muy guapas. Se dejaron el pelo suelto porque decían que eso las hacía parecer mayor.
Me dirigí al cuarto de Fizzy. Ya estaba vestida cuando llegué.

- ¿Voy bien? – Preguntó.

Llevaba unos pantalones cortos en un tono rojo oscuro combinado con una blusita azul marino de manga a 
la sisa y unas sandalias marrones. El pelo lo llevaba recogido en una cola. Iba muy sencilla pero bastante 
guapa.

- Estás genial, ¿quieres ayudarme a ver que me pongo yo? No tengo ni idea – Le dije.

- ¡Nosotras también queremos ayudarte! – Escuché que gritaba Phoebe desde su habitación.

- ¡Claro! – Dije riendo.

Tras discutir con las gemelas que el vestido negro era demasiado elegante para ir al supermercado, me puse 
unos pitillos negros y una camiseta de tirantas amarillas y vans negras. Ya estábamos las cuatro listas y Louis 
había salido de la ducha. No sabía nada de Lottie, supuse que no vendría con nosotras.

Estábamos las cuatro hablando en el salón cuando salió Lottie de la cocina ya vestida.

- ¿Vienes con nostras Titi? – Así es como la llamaban las gemelas.

- Que remedio – Dijo, aunque lo dijo con una sonrisa.

- ¡Pues ya estamos todos! – Dijo Louis bajando por las escaleras mientras le daba vueltas a las llaves del 
coche con el dedo - ¡Yo conduzco!

Nos dirigimos al jardín donde estaban aparcados los coches. Jay se había llevado el coche de Louis pues 
era más pequeño, así que cogimos el todoterreno familiar.

Las gemelas nos deleitaron con un concierto privado cochecil, como ellas mismas lo llamaron. Eran todo 
canciones de anuncios o de dibujitos animados y como no, canciones de One Direction. Tras mucho insistir 
dejaron que Louis hiciera los coros mientras cantaban.

Llegamos al  centro comercial y decidimos dividirnos el trabajo. Louis insistió en que me acompañaran Lottie y Fizzy y que el se iría con las gemelas. Creo que quería que entablara más relación con la mayor de sus hermanas. Ellos se encargaron de la decoración y nosotras de la comida. Las gemelas protestaron pero al final accedieron porque les prometí que me ayudarían en la cocina.

En la última planta del centro comercial se encontraba el supermercado. Era de la cadena ‘Tesco’, así que las hermanas mayores de Louis y yo nos dirigimos hacia allí.

Decidí comprar los ingredientes para hacer una tortilla, gazpacho, ensaladilla rusa y patatas aliñadas…. 
También pensé en que quizás a las gemelas no les gustaría la comida española, así que compré filetes y patatas por si las moscas. Me hubiera gustado hacerles algo más elaborado pero no sabía hacer empanadas, y mucho menos una paella. Había algo  de queso y de marisco, así que lo cogí. Y sorprendentemente también tenían jamón serrano. Aunque costó muy caro, pensé que merecía la pena, además tenía una etiqueta de denominación de origen así que era español. Quizás no estuviera muy bueno, pero algo era algo.

Las chicas me ayudaron mucho y preguntaron bastante acerca de las recetas e ingredientes. Incluso Lottie estuvo interesada en el tema.

Llegando a la caja estábamos cuando Lottie se puso muy colorada y se acercó aun más a nosotras agachando algo la cabeza. Me fijé hacia donde había estado mirando segundos antes y vi un grupo de chicos de unos dieciséis años entrando al supermercado.

- ¿Cual? – Le pregunté acercándome a ella.

Se sobresaltó y me miró sorprendida. Luego sonrió. Pero después su cara se tornó en un gesto de 
desconfianza.

- Bueno… Si no quieres, ya sabes, no me lo digas – Le dije, quizás me estaba metiendo donde no me 
llamaban.

- No, bueno, ósea, se llama Luke – Dijo – Estuvimos juntos un tiempo pero ahora no estamos y bueno lo 
echo de menos.

- ¡Pero si lo dejaste tu! – Dijo Fizzy metiéndose en la conversación.

- ¡Cállate y no hables de mi vida!

- ¿Es verdad? ¿Lo dejaste tú? – Le pregunté.

- Si. Es que… No sé. No creo que fuera lo suficiente buena para él y me agobié y decidí dejarlo antes de 
que me hiciera daño o yo a él.

- ¿No crees que te precipitaste un poco?

- Quizás – Me contestó.

En ese momento la cajera nos atendió así que dejamos el tema y nos preocupamos en meter todo en el 
menor número posible de bolsas. Al salir buscamos a Louis y a las gemelas por el centro. Los encontramos 
en la tienda de regalos y disfraces. Ellos no nos vieron y decidimos esperar fuera a que terminaran.

Me estuve fijando en Louis mientras esperaba para pagar. Jugando con las gemelas y haciéndolas chinchar 
pero también las abrazaba y estaba pendiente de ellas. Era muy protector con sus hermanas. Lo sabía. Al igual que sabía que las echaba mucho de menos y que sentía estar perdiéndose ver como crecían. Pensé en lo duro que debe de ser estar tanto tiempo alejado de tu familia.

- Se nota que le quieres por cómo lo miras – Me dijo Lottie de repente.

Me ruboricé. La miré y ella me sonreía. Pensé que nuestra relación había mejorado durante esa mañana lo 
cual era lo que quería Louis y, obviamente, yo también. Sonreí con más ganas. Entonces miré de nuevo a la tienda y vi que ya salían de ella.

- ¡Estáis aquí! – Dijo Phoebe corriendo hacia nosotras.

Daisy cargaba con una bolsa enorme y venia discutiendo con Louis, pues según ella podía perfectamente 
con ella, aunque esta era casi de su tamaño.

Llegamos al coche y soltamos todas las maletas en el maletero. Íbamos justitos de tiempo teniendo en 
cuenta que yo aun tenía que preparar las comidas.  Decidimos que Fizzy y Louis se encargarían de poner la mesa y decorar el salón y que Lottie y yo cocinaríamos. Las gemelas nos ayudarían en todo un poco, tanto en una cosa como en otra.

Entre todos no tardamos mucho en tener todo preparado y para cuando llegaron Jay y su novio a comer, estaba todo listo.

La comida tuvo éxito. O al menos eso me pareció. Obviamente eran cosas nuevas para ellos, bueno menos para Louis, pero hicieron el esfuerzo de probarlo todo. Incluso las gemelas, que eran bastante especiales para la comida intentaron probarlo todo por mí. Aunque no les convenció mucho.

Cómo postre había comprado natillas, canela y galletas maría. No era un postre muy español en sí, pero tampoco es que yo fuera repostera.

Tras la comida estábamos todos llenísimos, pero aun así Jay y Lottie se ofrecieron para ayudarme a recogerlo todo. Mientras Louis recogía las cosas, pues en pocas horas nos iríamos de vuelta a Londres. 
Ésta vez me volvería en coche con Louis.

- Creo que deberías hablar con él, si todavía te gusta deberías de intentarlo – Le dije a Lottie mientras volvíamos al comedor.

- Pero yo le deje me va a mandar a la mierda…

- Explícale, más o menos, lo que pasó. Seguro que lo entenderá – Me miró poco convencida – Yo es lo 
que haría. El no ya lo tienes, a veces hay que arriesgar… Reconócele que te equivocaste y que quieres intentarlo de nuevo.

- Quizás lo haga – Me dijo – Gracias Alba. El no tener una hermana mayor se nota mucho, a veces no se 
qué hacer.

- Es normal, yo tampoco tuve y es lo peor, pero ya sabes, me tienes para lo que quieras – Le sonreí.

No sabía si estaba siendo amable conmigo por compromiso o si de verdad había conseguido caerle bien a 
Lottie. Aunque pensándolo bien quizás no volvía a verla en vida así que tampoco había de qué preocuparse. 
Justo después de pensar eso una sensación de agobio se apoderó de mi… ¡Era totalmente verdad! Quizás 
no volvía a verla. Ni ella, ni a Fiz, ni a las gemelas, ni a Jay, ni a los chicos… Ni a Louis…. No era la 
primera vez que este pensamiento se apoderaba de mí pero esta vez fue diferente, más fuerte. Quizás era 
porque cada vez quedaba menos tiempo para la despedida. Notaba que me estaban entrando ganas de 
llorar, pero no era el momento ni el lugar así que saqué esos pensamientos de mi cabeza y me dirigí a ayudar 
a Louis a recoger las cosas.

Las gemelas aun no estaban acostumbradas del todo a que Louis tuviera que irse. Y lo pasaban bastante 
mal. Sobre todo porque no sabían cuando volvería. Él les prometía que volvería pronto y que les traería 
regalos y que a lo mejor hasta venia con alguno de los chicos.

Phoebe quería que se trajera a Niall y Daisy a Harry. Esto al menos hacia que se olvidaran un poco de la 
despedida y que esta fuera menos dura. Jay y las chicas me abrazaron y me dijeron que volviese cuando 
quisiese. Habían sido muy amables conmigo. Les agradecí su hospitalidad.

El camino de vuelta a casa fue bastante tranquilo comparado con los dos últimos días. Al fin solo estábamos 
Louis y yo. Todo el trayecto hablamos de anécdotas y situaciones de esos días con su familia. De lo 
graciosas que eran las gemelas. Lo que estaba madurando Fizzy y la mujer en la que se estaba convirtiendo 
Lottie. Hablaba de ellas con mucho cariño. Me dijo que lo había hecho más que bien y que había causado 
buena impresión.

- Te dije que les ibas a encantar – Me dijo acariciándome la mano con su mano izquierda.

- En realidad no se que temía, si soy un encanto – Dije riendo.

- Lo que yo decía - Dijo apartándose del volante y dándome un rápido beso en los labios – Esta noche 
duermes conmigo. Aunque no sé si dormiremos… - Dijo volviendo a mirar al frente.

[Narra Liz]

Llevaba dos días con Harry. Es decir, como pareja. Sonaba hasta raro en mis pensamientos, pero no podía negar que habían sido los mejores dos días de mi vida.

Alba y Louis casi nos montan una fiesta cuando se lo contamos. Solo decían frases como ‘¡Lo sabíamos!’ ‘Era obvio’ y cosas así. Supongo que tenían razón y era evidente para todos excepto para nosotros. Pero ahora estábamos tan bien que me daba igual lo que pensara la gente o nosotros mismos hace una semana.

Era viernes por la mañana y fiesta en la ciudad de Londres así que no trabajábamos. Decidimos ir con los chicos a verlos ensayar. Nos tuvimos que levantar temprano aunque no trabajáramos, pero sabíamos que merecería la pena.

- Somos un grupo de éxito internacional ¿de verdad tenemos que levantarnos taaaaan temprano? – Dijo 
Niall en el coche de camino.

- No te ha sentado muy bien la vuelta a la rutina ¿eh? – Le dijo Liam riendo.

- En realidad tiene razón. Deberíamos hacer lo que quisiéramos… ¡Somos estrellas! – Dijo Zayn imitando 
un gesto de diva del pop.

- ¡Quejicas todos! Hace un día muy bonito para estar dormido – Dijo Harry que estaba sentado al lado 
mío.

- ¡Ooh! ¡Como se nota que está enamorado y en sus primeros días de noviazgo! ¡Todo es bonito y color de 
rosa! – Dijo Louis riéndose de Harry.

- Mira que eres tonto Lou – Le contestó.

- Me amas, y lo sabes – Siguió Louis.

- Eso siempre – Contestó Harry.

Así siguió el camino hacia los ensayos. Entre bromas. Ya habíamos sufrido bastantes pullitas Harry y yo por 
lo nuestro, así que ya estaban cansados. Ya no éramos el tema de conversación aunque de vez en cuando 
Louis hacia algún comentario.

- Por cierto ésta noche al final, ¿qué? – Preguntó Zayn.

- Yo he invitado a Charlie - Dijo Niall.

- Y Yo a Ed – Añadió Harry.

- ¡Que viene Ed! ¡Ed Sheeran! – Casi gritó Alba.

- ¡Pero si ya lo conoces! – Le dijo riendo Louis.

- Ya. Pero, ¿y qué? Todavía me viene corriendo y gritando diciendo que conoce a Louis Tomlinson – Dije 
yo riendo.

- Cierto – Rió Alba.

Habíamos pensando en hacer una cena esa noche todos juntos en la azotea del bloque de los chicos. Hacía 
muy buena temperatura y los chicos les habían pedido permiso a los vecinos, quienes no habían puesto 
ninguna pega. Los chicos a la tarde tenían que ir a grabar parte del nuevo disco, así que, como Alba y yo no trabajamos nos encargaríamos de prepararlo todo un poco, Danielle dijo que nos ayudaría. Aunque esta vez 
no nos meteríamos en cocina, pediríamos comida a un chino que a los chicos les gustaba mucho.

Llegamos muy temprano al estudio donde ensayaban. Era una localización secreta para tener un poco de 
intimidad a la hora de los ensayos. Primero estuvieron con su maestra vocal, los ayudaba a controlar su tono 
y voz dependiendo de la canción. Era interesante ver a los chicos tan concentrados y escuchando 
atentamente a esa señora cuando normalmente eran unos cafres y pasaban de todo.

También tenían ensayos de coreografía lo que a mí y a Alba nos produjo un ataque de risa. Creíamos que 
era improvisado lo mal que bailaban, pero al parecer, no. Había un pobre chico detrás intentando que 
siguieran las coreografías, pero la mayoría de ellos, sobre todo Zayn, eran arrítmicos. Durante los ensayos 
de baile volvieron las bromas y el descontrol. No paraban de empujarse unos a otros y hacer tonterías.

Después fuimos a desayunar a media mañana. Niall y Charlie habían solucionado un poco las cosas, pero no 
del todo. Pero aun así se notaba que eran felices. Desayunamos todos juntos. Los chicos se encargaron de 
marear a la pobre de Charlotte, pero así también estuvo más tiempo pendiente de nuestra mesa.

De vuelta del desayuno. Llegaron los ensayos de verdad. Nos sentamos enfrente de ellos en el suelo y 
vimos como hacían un ensayo de algunas de las canciones de su concierto. Aún estaban con la gira ‘Up All 
Night’. Todavía no habían empezado a ensayar las canciones del nuevo disco.

Fue impresionante verlos cantar a los cincos en directo de esa forma. Aunque fueran en chándal y 
despeinados. Fue como un concierto privado. Cantaron ‘Na Na Na’, ‘Stand Up’, ‘I Wish’ y ‘Moments’. 
Esta última consiguió sacarle una lagrimilla Alba, era su favorita, y fue demasiado verlos a ellos ahí delante 
de nosotras cantándola. Con ‘Na Na Na’ y ‘Stand Up’ lo dimos todo, incluso nos levantamos y bailamos 
por allí dando saltos. Realmente me lo pasé muy bien y la experiencia fue indescriptible.

Los chicos volvieron a casa en el coche pero Harry me dijo de volver dando un paseo. Lo hacíamos mucho, 
nos gustaba pasear y hablar de cualquier cosa.

Mientras íbamos camino del apartamento un grupo de fans reconoció a Harry y nos pararon para hacerse 
fotos con él y pedirle autógrafos. Yo ya me había medio acostumbrado. Me quedaba apartada y dejaba que 
él disfrutara de ese momento con sus fans. Pero ésta vez una de ella no paraba de lanzarle miraditas, rozarle 
la mano y coquetear con él. Él ya estaría acostumbrado, pero a mi no me sentó muy bien y eso que no me 
consideraba celosa.

Esa misma chica, la cual no era nada fea, le preguntó si estaba soltero.

- Soltero y entero – Contestó sonriendo.

- ¿Y ella quien es? – Dijo señalándome con la cabeza.

- ¡Ah ella! Pues nada, una buena amiga. Sólo eso – Contestó – Bueno chicas, me tengo que ir.

Terminó de firmar algunas camisetas más y continuamos el camino.

No sé porque no tenía muchas ganas de hablar con Harry. Le contestaba con monosílabos y con poco 
entusiasmo.

- Te has enfadado – Dijo.

- ¿Yo? ¿Por qué? – Le contesté.

- Es obvio que te has enfadado, y teniendo en cuenta que antes de que paráramos con las fans no estabas 
enfadada. Supongo que estás enfadada porque he dicho que estaba soltero y que tú sólo eras una amiga, 
pero te recuerdo que fuiste tú quien me dijiste que no querías que lo nuestro lo supiera todo el mundo y se 
convirtiera en algo mediático.

- Pues por eso, si ya lo habíamos hablado y he sido yo quien te lo dije ¿Por qué iba estar enfadada?

- Entonces ¿no lo estás? – Me preguntó.

- No, solo me duele algo la cabeza.

Seguimos caminando, hablando poco. Cada uno enfrascado en sus pensamientos. Si que estaba enfadada 
con él. Pero no tenía derecho porque había sido yo quien había decidido mantenerlo en secreto, lo que 
hacía que me enfadara conmigo misma. Estaba actuando como una niña chica egoísta. Le había dicho a 
Harry eso, ahora no podía pretender que él actuara de otra forma, estaba haciendo las cosas como yo le 
había pedido que las hiciera. No tenía ningún motivo ni derecho a enfardarme con él. Pero estaba enfadada 
con él.

- No quiero que estés así – Me dijo en el ascensor – Mira donde estamos, por cierto.

Sonreí. Él se estaba portando genial conmigo y no se merecía como le había tratado. Le besé.  Me sonrió y 
me correspondió el beso con más ganas.

- Siento mi actitud – Le susurré – Me he portado como una niña chica.

- Bueno, pero eres mi niña chica – Me dijo aún abrazándome.

- ¡Pero si soy mayor que tú! – Le dije adoptando una pose seria.

- Bah, minucias.

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 ¡Esto esta llegando a su fin! Chan-chan-chan-chaaaaan hahaha espero que os este gustando :) ¡Ya sabéis recomendarla y decirme que os parece el capitulo!
Lo siento por la espera, creo que el próximo estará antes :)